Entre la urgencia y el tedio

Marzo 10, 2013 - 12:00 a.m. Por: Antonio José Caballero

Los días en Roma se dañaron desde el principio de la semana de precónclave, como llamamos los periodistas a esto que sucede en el aula Paulo VI del Vaticano. Esto hace que la rutina de guardias suizos frente a la puerta del Santo Ufficio y las peleas a codazo limpio con la seguridad y la intolerancia de los carabinieri sean insoportables.Afuera, cansancio y aburrimiento entre los tres mil informadores del mundo destacados aquí para la elección del nuevo Papa. Adentro, tensión y discrepancias entre los príncipes de la Iglesia, que no han podido ser manejados por los italianos que creyeron ser los líderes por el número de votantes, 49 de 115. Resulta que les salió el bloque germano- americano que les da la pelea y pide que se traten y destapen a fondo todos los problemas de la Iglesia antes de la votación.Ellos exigen que la pederastia, los malos manejos de la banca vaticana y demás secretos de los vatileaks sean conocidos por todos los cardenales. Y que, antes de entrar a la votación, se informe sobre el dossier que prepararon los miembros de la comisión y que Benedicto XVI ordenó entregar exclusivamente al nuevo Pontífice de la Iglesia. Así que Bertone, Sodano y compañía que aspiran personalmente y con sus discípulos Scola, Ravasi y Piacenza, han tenido una dura semana de encuentros con los ‘nuevos’.En la línea nueva no deja de sonar el canadiense que vivió en Colombia, Marck Oullet. Por los lados de los gringos se nombra a Sean O’Malley, arzobispo de Boston quien dio la cara por los casos de pederastia en su país y en Irlanda, y el que más ha insistido en “cero tolerancia y toda la verdad para esta elección”. Por nuestros lados aunque no deja de ser ‘papabile’ el hondureño Rodríguez Maradiaga se comenta mucho sobre el cardenal de Sao Paulo, Odilo Scherer. Asia y África tienen al cardenal de Manila, Luis Antonio Tagle y el siempre deseado Papa negro, esta vez con Peter Kodwo Turkson.Ayer me encontré con el cardenal de Hong-Kong, quien iba de regreso a su sede. Al preguntarle por qué abandonó el Cónclave respondió: “Tengo mucho que hacer en mi país por la Iglesia. No soy elector y llevo más de 10 días en estas discusiones”. No en vano, algunos colegas han bautizado este tiempo como la Sede “vagante”. Mientras tanto Ratzinger descansa en Castel Gandolfo, criticado por la línea wojtiliana que recuerda a cada momento la heroicidad de Juan Pablo II, así cada vez se conozca más sobre el desgobierno que tuvo la Iglesia en los tres últimos años de su pontificado.Aquí hubo una lección a cargo del cardenal de Caracas, Jorge Urosa Sabino. Hablando con este corresponsal el día de la muerte del presidente Chávez, presentó condolencias a su familia, exigiendo paz y respeto a la Constitución que el difunto promulgó. Dicen los colegas que es el único cardenal que acudirá al Espíritu Santo dos veces, a rogar por el Papa y por Presidente de su país, no obstante el lenguaje insultante que utilizó Chávez para referirse a él.Ojalá cuando lean esta columna-crónica estemos prontos a ver el humo blanco de la elección y a escuchar el “habemus papam” que anunciará al nuevo pontífice de esta Iglesia que se debate entre la urgencia de elegir para no dejar ver sus peleas internas y el tedio de las bocas cerradas.En todo caso, el nuevo pastor debe ser un hombre sencillo, con visión de iglesia y muy cercano a su grey, lo que requiere para la llamada nueva evangelización. El cardenal Walter Kasper, encargado de la unidad de los cristianos, me lo dijo el otro día: “Tenemos el perfil. Ahora debemos escoger al hombre que lo cumpla”.

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