Entre la muerte y el engaño

Septiembre 01, 2013 - 12:00 a.m. Por: Antonio José Caballero

Me da mucho miedo que en este país, donde las cosas importantes se dejan para lo último y lógicamente quedan mal hechas, la verdad sobre las víctimas de las Farc, del ELN y de las bandas criminales, la careta de las antiguas AUC, se vaya archivando en el rincón de la amnesia colombiana. Y con un saludo a la bandera de guerrilla y gobierno los muertos de la selva descansen impunes en la tumba del olvido.Y lo digo con justa causa de quienes reclaman la historia de sus muchachos que secuestraron y mataron sus secuestradores o se les murieron por el agotamiento de las cadenas. Hoy sienten que su derecho a la verdad va quedando en esa frase muy nuestra: “Dejémoslo p’a lo último”.Hace unos días, doña Silvia Serna en Villavicencio esperaba, como todas las noches, que apareciera su hijo Edson Páez a quien secuestró una banda de malandros y luego lo vendieron a las Farc, que por mala información exigieron en principio 10 mil millones de pesos.La madre desesperada saltó matones para conseguir doscientos millones, el último precio acordado con los plagiarios. Pero la ambición y la maldad eran dueñas de la mente deforme de ‘El zarco Aldimedes’, el apodo de José Manuel Sierra Sabogal quien se presenta como comandante del frente 26 que delinque en la zona.En resumen: a doña Silvia le entregaron los restos de su hijo que aparecieron dos años después del secuestro enterrados en una casa de Villavicencio de donde al parecer nunca salió. Y sobre el cadáver aumentaron a 500 millones de pesos la cuota que ella entregó a las Farc.Por eso, la madre adolorida y engañada por aquellos delincuentes que hablan de paz en La Habana les manda este mensaje a la mesa de negociación: “Queremos saber qué pasó. Porqué cobraron la plata, se la robaron y lo mataron y luego cobraron más. Entonces, si dicen que no tienen más secuestrados, ¿es que los mataron a todos? Eso es lo que necesitamos saber y por eso iremos a Cuba apoyadas por miles de firmas de colombianos que solo piden la verdad. Que se quiten esa máscara porque el pueblo ya no les cree. Necesitamos un proceso de paz con verdad y no con engaños como hasta ahora”. No se sabe hasta cuándo intentaron negociar las Farc encima del cadáver de su secuestrado, pues la última comunicación con ‘el zarco’ fue en marzo del 2012 y los restos aparecieron la semana pasada, dos años después de su secuestro.Pero este no es el único caso, es el más reciente que se suma a una serie de engaños y mentiras de estos comerciantes de la muerte que, así lo nieguen, siguen teniendo secuestrados civiles y militares en la montaña colombiana.Como decía una vieja balada, “esas son las cosas que me alejan de ti”. Por eso, a la pregunta de si apoyará usted en las urnas los acuerdos que alcancen el gobierno y las Farc, hecha a los lectores el pasado 23 de agosto por El País, solo el 22,1 % respondió afirmativamente. El 77,9% dijo no en la votación de 1532 lectores.Ojalá que el caso de Edison no haga más evidente esta frase: “Los únicos que conocen la paz son los muertos de la guerra”.

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