Entre la discusión y la muerte

Diciembre 04, 2011 - 12:00 a.m. Por: Antonio José Caballero

En esta “llamarada de hoja seca” que se ha levantado después, siempre después, del asesinato vil y con tiro de gracia de los cuatro uniformados por las Farc no queda nada claro. Los colombianos somos incapaces de ponernos de acuerdo ante la muerte de compatriotas que llegó y puede llegar en cualquier momento mientras estén en manos de estos animales asesinos.Es una cronología de locos: llega una carta anunciada días antes y después de la barbarie. En ella, las Farc anuncian liberaciones. De esa carta, Piedad Córdoba me dijo en entrevista anterior: “El problema no es quiénes son, ni dónde están. La realidad es que las Farc y el ELN quieren un proceso serio de paz. Con liberaciones que anuncia Cano”.Pues bien, Piedad no fue recibida por el presidente Juan Manuel Santos, a pesar de cuatro peticiones que sólo lograron como respuesta “entiéndase con el Consejero de Comunicaciones”.En esa entrevista, la exsenadora Córdoba dijo: “Yo no creo el cuento de que quieren rescatar a sus héroes. Para el gobierno no son ni fichas que cuentan para algo. A mí me da la sensación de que el gobierno quiere que los asesinen porque así es más fácil tapar acciones de rescate y de guerra”.Luego conocemos la respuesta del presidente Santos: “No nos crean tan pendejos. Ahora nos quieren hacer creer que no fueron los autores del crimen de los secuestrados”. Y a renglón seguido, desde España, la exsenadora cuestiona la versión sobre el asesinato a manos de las Farc.Entonces Santos declara que le da furia que Piedad Córdoba ponga en duda lo que ocurrió en el Caquetá. Y en medio de este alegato inútil doce vidas de uniformados en vilo. Y tantas más que ni conocemos de civiles secuestrados en la montaña colombiana.Doctora Córdoba: los guardianes de Derechos Humanos, Human Right Watch y Amnistía Internacional declararon esta masacre como crimen de guerra de las Farc. Lo demás es testarudez que sólo conduce a más polarización en la búsqueda de la paz. Cálmese y recapacite sobre las bondades que usted puede aportar. Señor Presidente: ¿Es tan difícil bajar un escalón de furia y vanidad y escuchar a la exsenadora unos minutos para saber qué es lo que ella puede aportar? Y si es verdad que no ha botado al mar la llave de la paz, ¿no es posible entrar de inmediato a actuar sobre el diálogo serio, puntual y con logros de antemano?‘Timochenko’, ‘Gabino’, ‘Pablo Beltrán’ y ‘Antonio García’: como ustedes son jefes de las Farc y del ELN, les pregunto si no se han dado cuenta que el tiempo se los comió; que su fórmula fracasó y Colombia los detesta cada día más, exigiéndoles diálogo y libertad inmediata de los secuestrados sin más dolor a esa madres humildes que pertenecen al pueblo que ustedes dicen defender.No echemos en saco roto la invitación de monseñor Darío de Jesús Monsalve: “Proponer de inmediato los términos de un acuerdo para que, inmediatamente, comience a afianzarse la supervivencia de los secuestrados. Hay que traerlos vivos”. No esperemos que ellos piensen como nosotros, pero “más que necesario, hoy el acuerdo es obligante”.Mientras tanto, de parte de Johan Steven Martínez: “Gracias Colombia por orar conmigo durante esos trece años, once mese y cinco días de cautiverio. No se dio lo que queríamos y me cortaron la libertad con mi papá, que ahora me cuida desde el cielo. Bajen esas armas que nos han hechos tanto daño”.

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