El marcapasos de la paz

Noviembre 10, 2013 - 12:00 a.m. Por: Antonio José Caballero

Lo que se logró en La Habana, y que hirió de muerte a los buitres de la paz, es un gran paso en un largo y tortuoso camino que habrá que recorrer entre todos los que la queremos con más espinas que rosas. Hasta ahora se trabaja en acuerdos para la finalización del conflicto.Obviamente las aves de mal agüero ya andan propagando que “se le entregó el país a los terroristas y bandidos”; que “es una farsa , y cómo vamos a premiar a estos cabecillas de las Farc con una curul en el Congreso”; o que “los colombianos no queremos un proceso de paz con impunidad” , fraseología anacrónica que quiere politizar a toda costa este logro para captar votos en el río revuelto de las opiniones delicadas que esto suscita.Lo que se acordó es fundamental aunque en la revisión final del documento, que ojalá sea pronto, habrá que hacer ajustes después que la parte política haya concluido. Estos tendrán que ver con desmovilización, entrega o autodestrucción de armas como se hizo en El Salvador, y generación de confianza mutua, porque aquí olvidamos que el intento con la Unión Patriótica terminó en 3.600 tumbas de quienes creyeron en ese momento en la reinserción política.Nidia Díaz, excombatiente del Fmln en El Salvador me decía: “En Colombia deberían ir pensando ya en una comisión de la verdad Internacional, porque este paso, que seguiría al próximo que se llama narcotráfico, es bastante doloroso y difícil porque hay deponer rabias guardadas, heridas sangrantes y recuerdos familiares que afloran en el momento de la verdad”.En Sudáfrica se hizo, y allí hubo al final verdades reales y a medias, verdades envueltas en mentiras y negaciones a enfrentar la realidad, “y sólo la tenacidad de la comisión permitió llegar a acuerdos que significaron, si no la paz total, una convivencia pacífica y problemática en un país lleno de sangre”.Respecto de la siguiente ronda sobre el narcotráfico, monseñor Luis Augusto Castro, hombre de paz desde Cartagena del Chairá donde logró la primera entrega de secuestrados, me dijo: “Aquí el Estado tiene que establecer de una vez por todas una política agraria seria y definitiva para el campesino. Porque si no, con acuerdo o sin acuerdo, las cosas seguirán lo mismo en los sembrados de coca y en el desmonte de la selva para laboratorios de proceso porque el campesino se siente desprotegido y olvidado y donde no hay políticas efectivas del agro, llegarán como ahora los cultivos fáciles y rentables que les dan la subsistencia”.Y categóricamente el Obispo afirma: “Las Farc deberán pensar en la entrega de las armas como paso continuado del acuerdo político, porque no pretenderán entrar a la vida política acompañados de un ejército de fusiles”. En este caso, ¿estará el Estado preparado para garantizar la seguridad de quienes intenten vivir en democracia después de las balas?La recomendación general sobre el futuro próximo es continuar el proceso a pesar del tiempo electoral para no perder el ritmo de este marcapasos de la paz. Habrá alguna fórmula para blindarlo de palabras necias de los politiqueros y del manoseo atrevido de los impacientes que no se acuerdan que gracias a ellos llevamos 63 años de sangre.Y no olviden: paciencia, cordura y resistencia para llegar piano-piano a ese lontano que se llama Paz.

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