El futuro que tenemos

El futuro que tenemos

Noviembre 04, 2012 - 12:00 a.m. Por: Antonio José Caballero

Las cifras de maldad y explotación de menores en este país aumentan, pero no logran aterrarnos. Mientras su reclutamiento para la guerra continúa y la explotación sexual infantil campea en hoteles turísticos, nosotros seguimos viviendo en el país de las maravillas, donde somos, según las encuestas light “de los pueblos más alegres de la tierra”.Conversé con Diego Molano, director del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, y me dijo: “El reclutamiento de menores en las Farc no ha parado”. Es punto principalísimo para la mesa de La Habana que inicia labores el próximo 15 de noviembre en lo que tiene que ver con las víctimas inocentes del conflicto.Cinco mil niños han retornado a la libertad y están en los programas del Icbf, pero la cifra de los que siguen reclutados oscila entre 8 y 16 mil infantes que están a las órdenes de los bárbaros que explotaron las bombas en Pradera la noche de los niños.Los que están recuperándose denunciaron que el plan sigue. Que las violaciones y las órdenes de ‘integración a la revolución’ son cada vez más déspotas y violentas en la montaña colombiana. “El 45% fue reclutado por las Farc; el 35% por el ELN y el restante 20% lo llevaron los paramilitares”.Ahora les cuento sobre la prostitución infantil, que llaman de manera elegante ‘explotación sexual infantil’. Lo grave es que no para y las cifras aumentan en cuatro ‘corredores sexuales’: 1. Cartagena, Barranquilla y Santa Marta. 2. Zona turística Melgar - Girardot bajando desde la Línea. 3. Eje Cafetero y 4. Buenaventura, Cali, Palmira. Allí se rotan las niñas y los niños que venderán en paquetes turísticos a los depravados que llegan de Europa y Estados Unidos con dos propósitos fundamentales. De esto saben hoteleros y guardas de seguridad de los hoteles. Lo peor: quienes proporcionan la materia prima, los mismos padres de las víctimas.Esa es la realidad de nuestro futuro, partiendo de un presente que según los estudios realizados por entidades serias, estos niños maltratados no fueron deseados, no nacieron como producto de una planificación familiar. Son fruto de una carrera de sexo loco que está cada vez golpeando más fuerte las puertas de las escuelas y de las casa de las víctimas.Más para reflexión de las autoridades y las familias que para rasgarnos las vestiduras le cuento que en Colombia, el 19% de las menores de 18 años ya han pasado por un embarazo no deseado que termina generalmente en aborto irresponsable en las llamadas ‘clínicas de garaje’ bajo la dirección de teguas y seudoenfermeras sin dios ni ley.Esto, claro, interrumpe el proyecto de vida de niñas que muy temprano comienzan el infierno de vida que pudieron haber evitado si hubiesen tenido educación sexual seria en las escuelas, y conocimiento de métodos responsables desde el inicio en el seno de su familia, que al final termina siendo su verdugo.Tienen mucho que ver en esto las iglesias y los guías espirituales, quienes en lugar de lamentar pérdidas de valores, condenar actuaciones irreversibles o prohibir la comunión a los separados, deberían ser más frenteros con la realidad, aceptarla y tratar de enderezarla con auxilios espirituales a tiempo.Es el presente que vivimos y el futuro que nos espera si dejamos que todo esto avance de la manera como va hacia la catástrofe.

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