De mal en peor

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“¡Oh tempora, oh mores!” Qué tiempos, qué costumbres, se preguntaba Marco...

De mal en peor

Noviembre 06, 2011 - 12:00 a.m. Por: Antonio José Caballero

“¡Oh tempora, oh mores!” Qué tiempos, qué costumbres, se preguntaba Marco Tulio Cicerón el político y escritor romano. Miles de años después nos preguntamos lo mismo después del desastre electoral del pasado domingo.Como casi todos los problemas de Colombia, el desorden y el descaro electorales no se han querido enfrentar seriamente y seguimos en las mismas mañas, pero claro, con los adornos torcidos correspondientes a la modernidad. Las quejas de irrespeto de alcaldes y gobernadores en ejercicio de funciones para perpetuar a su partido en el poder. Los grandes ‘regalos comunitarios’ que incluyeron hasta mercados que sagradamente debían estar en manos de los damnificados del invierno y que sólo aparecieron en las horas pre-electorales para forzar el voto.La denuncia de muchos habitantes que señalaba ‘la feria del TLC’ que traducido a lenguaje electoral colombiano dice: tejas, ladrillo y cemento para obras de última hora. O las amenazas a los miembros de las familias en acción, a quienes se les decía: “¿Quiere seguir recibiendo la ayudita? Pues ya sabe por quién votar para que no se la quiten”.No fueron extrañas las llegadas del registro electoral una o dos horas después de abiertos los comicios regionales sin explicación alguna. Y lo peor: en esas dos horas ya habían votado los muertos o los expulsados del régimen electoral por haber perdido sus derechos políticos. ¡Qué vergüenza!Sobre la trashumancia electoral, ni hablar. “Llegaron votantes por camionaos y eso era votando y pagando”, me contó un coordinador en el Cauca señalando los buses escalera cubiertos de afiches de candidatos. Me acordé entonces de alguna elección en la que el candidato perdedor le reclamaba a su contrincante: “Eres un jodido. Me ganaste por diez buses pero en la próxima te aplasto porque ya me aprendí la ruta”.Cuentan los candidatos de Puerto Gaitán, el municipio más rico de Colombia que no tiene ni agua ni luz ni calles pavimentadas, que “en la basura que salió de la casa del alcalde el lunes encontramos cientos de listas con nombres, celulares y cédulas de otros municipios que votaron en el pueblo el domingo”. Para resumir, la votación allí fue una basura.Y la última importación del registrador Sánchez, la biometría, quedó apenas en miopía. Desastre total. No hubo pedagogía del sistema y el tiempo en las colas de votantes fue desesperante.Un error gravísimo del gobierno fue mandar a los militares a cuidar las urnas sin conocimiento de las normas electorales, y en zona de guerra. Me tocó verlos, y gracias a un buen manejo de los superiores lograron el respeto de los votantes en zona rural de Caloto. Pero no estaban enterados, por ejemplo, dónde debían estar los testigos y no se atrevían a sacar del sitio de votación a varias jóvenes que ‘guiaban’ a los votantes ingenuos. El Ejército es fuerza de combate y no de vigilancia electoral.Y para terminar el rosario de desatinos, en estos nuevos tiempos, maestro Cicerón, ya ni siquiera ganan los candidatos, malos casi todos. Ahora ganan los patrocinadores. Sí, ahora antes que decir el nombre del candidato se nombra a su sponsor : “Este viene de Martínez, fulano es de los Comba, a sutano lo apoya Pucho”.Votamos el domingo y hay miles de mesas impugnadas y municipios que no saben nada de sus alcaldes, diputados, gobernadores ¡ni nada! Y el Consejo Nacional Electoral, bien, gracias. Y el exitoso Registrador de la catástrofe, cuatro años más.

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