Cuando el mar suena…

Cuando el mar suena…

Agosto 18, 2013 - 12:00 a.m. Por: Antonio José Caballero

Hace algún tiempo, cuando se desató el dolor patrio por el fallo de La Corte Internacional de La Haya sobre nuestros límites marítimos con Nicaragua, advertí aquí mismo que no había tiempo de llorar, y que lo mejor era prepararse para afrontar los pasos siguientes del gobierno de Managua que venía por más de lo conseguido.Pues dicho y hecho. Repasando la historia que me ha tocado vivir desde la entrada de los Sandinistas a Managua, es decir el triunfo de la última revolución fracasada de América Latina, veo la metamorfosis de Daniel Ortega. Hasta hace poco acabado como llevaba el país con la economía, desprestigiado políticamente, abandonado por sus lugartenientes que se cansaron de años de lo mismo y casi que resucitado en la plaza pública latinoamericana por su amigo Hugo Chávez, quien lo subió de nuevo al escenario a nombre del inmortal Sandino, sostenido por alianzas non sanctas con sus peores enemigos.Hoy día, reencauchado, envalentonado, furioso y agresivo, nos amenaza con reclamar todo lo que él cree que es de ellos, y además abre la tienda para ofertar a las grandes multinacionales petroleras plataformas en los mares que eran nuestros. Y esto es diciendo y haciendo pues ya están instalando estas bombas mortales contra la ecología y pronto veremos tal vez , la destrucción del banco de “Luna Verde” , la que fue quizá la mejor reserva pesquera del archipiélago colombiano.Creo que en el tema opinamos mucho pero investigamos muy poco. Para información a hoy les cuento que en 2001, cuando Nicaragua resolvió demandarnos ante La Haya, había censados 164 pescadores artesanales. Ahora se han multiplicado como los peces de la parábola y no sabemos qué línea van a tomar cuando se suspendan los subsidios del gobierno que los han colocado en cómodas situaciones como que la mayoría dejó su trabajo pesquero para esperar la paga.Recordemos además que hoy, después del fallo, son nuestros todos los cayos del archipiélago, incluidas 12 millas alrededor, o sea 40 mil kilómetros colombianos de agua nuestra. Son derechos que nos asisten y debemos hacer respetar.Las corbetas no resuelven nada, aunque este nuevo Ortega, guiado por su musa y esposa, Rosario Murillo, sonríe orondo por estos días ganando indulgencias con rosario ajeno y mostrando los dientes a través de los viejos buques soviéticos, hoy rusos solamente, y lanzando amenazas de soberanía por boca de marinos venezolanos, mientras con los nuevos aportes petroleros anuncia la compra de 8 nuevas fragatas y patrulleras para cuidar su nuevo mar. En tanto, nosotros, humildemente repotenciamos algunas fragatas y guardacostas.No olvidemos que tenemos vigente y a perpetuidad el tratado Vásquez – Faccio de 1972, que da derechos a los Estados Unidos en el área , y lo podrían invocar en cualquier momento.Convendría dejar tanta palabrería alrededor del caso y dedicarnos a un trabajo diplomático serio, prudente y directo con Managua para intercambiar “la garantía de derechos” que anunció Ortega hace un año, cuando se vistió de humilde ganador para Nicaragua, sin explicar lo que habían perdido de todas sus pretensiones. Y a forjar un verdadero tratado de equilibrio ecológico que salve ese área de la catástrofe ambiental y social que se viene.

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