Con los calzones abajo

Enero 30, 2011 - 12:00 a.m. Por: Antonio José Caballero

Sin duda, la actuación del presidente Santos frente a las liberaciones anunciadas por las Farc sorprendió a este grupo con ‘los calzones abajo’.Desde diciembre, cuando anunciaron la “operación humanitaria”, el mandatario colombiano no se negó a las peticiones que hicieron. ¿Querían a Piedad Córdoba como garante? Listo. ¿Que quién sería el delegado gubernamental? Santos nombró a Eduardo Pizarro Leongómez. ¿Que quién realizará la operación? De inmediato se solicita al gobierno del Brasil, que acepta a pesar de necesitar los helicópteros para transporte de las víctimas del peor invierno en 50 años. Lo único que no podía hacer Santos era parar el mal tiempo que sacudió a Colombia. Esa es la disculpa de los secuestradores para justificar su demora en entregar las víctimas. Por eso serán tres los puntos de entrega. Es decir, el tiempo y de pronto tropiezos de estrategias militares, impidieron la cruel travesía a la que someten los secuestrados para devolverles la libertad y alargaron lo que había podido hacerse en pocos días. Así, las Farc quisieron encontrar problemas donde no los hubo. Cayeron sobre su propia espada porque siempre han predicado que, “a pesar de estas pausas humanitarias, la guerra sigue”. Así pues, mañana comenzamos a romper las cadenas que desgraciadamente amarran todavía a varios compatriotas. Alguien me ha dicho que este año habrá noticia grande en ese sentido. Ojalá los trece años de secuestro de Libio José y los que han padecido sus compañeros sirvan para redimir corazones, limpiar mentes, abrir diálogos serios que nos lleven a reconstruir Colombia. Como dice mi ‘dama de hierro’, doña Emperatriz de Guevara, “allá nadie vive bien, ni los secuestrados, ni los cadeneros. Lo que pasa es que hay unos más enfermos que otros”. Me pareció extraña la complicación de última hora del ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, para firmar el documento protocolario de Concertación y Coordinación de Seguridad. Aunque aparentemente no había cita previa con la Cruz Roja Internacional, creo que estas cosas demandan un tratamiento más adecuado. Tampoco fue afortunada su intervención el jueves desde Puerto Asís cuando prácticamente dio vía libre a la operación sin su firma en el documento.A un ministro no se le puede ocurrir que un evento como éste, que moviliza tanta gente por selvas inhóspitas y con personal oficial de un gobierno extranjero se pueda realizar sin su firma responsable.Pero bueno, ya pasó el chaparrón. Y si Dios permite, el jueves estaremos esperando la libertad del Infante de Marina Henry López, el cabo Salim Sanmiguel, don José Armando Acuña , don José Marcos Baquero y el mayor Guillermo Solórzano, a quien abrazaremos junto a Doña Nohemí, su esposa Julia, y Sofi, su hijita quien le ha preparado todo “para mimarlo y enseñarle inglés y tecnología porque él no sabe”. Cuando hay diálogo, actitud, rapidez y comprensión, se logran cosas en apariencia difíciles. Esta vez no hubo tiempo de show. Como dijo Goethe “solo merecen la libertad y la vida quienes cada día luchan por conquistarlas”. Bienvenidos y fuerza a los que faltan.

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