Como el cangrejo

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De para atrás. Así está la situación del Cauca, sobre todo del...

Como el cangrejo

Julio 01, 2012 - 12:00 a.m. Por: Antonio José Caballero

De para atrás. Así está la situación del Cauca, sobre todo del norte de este departamento que sigue siendo víctima cotidiana de los actos terroristas realizados por las Farc casi en las narices de la autoridad legítima.Mucho se ha hablado de soluciones, casi todas militares. Nada se ve en resultados en estas poblaciones que siguen a merced del sexto frente de las Farc y de la columna móvil ‘Teófilo Forero’ que parecen no tener resistencia de tantos batallones de alta y baja montaña, ni de la Policía destacada allí, mientras crecen los problemas de drogadicción, secuestro y extorsión en esta asolada zona suroccidental de Colombia.Hace ocho días se realizó una reunión de alto nivel en el Instituto Técnico de Santander de Quilichao. Participaron desde el Ministro de Defensa hasta Generales, Coroneles y políticos. Menos la población civil, es decir, las víctimas directas que pueden contarle a los estrategas qué es lo que sucede, donde y por qué.¿Por qué no contamos que el tramo desde El Palo hasta Toribío vive descubierto de Fuerza Pública que patrulla sólo en ciertas partes de Caloto, Guachené, Miranda y Corinto? ¿Qué pasa con el despliegue de tropas hacia la Cordillera Central, donde todos sabemos que funciona la oficina de secuestros de este frente terrorista que se da el lujo de presentar como comandante a un anciano octogenario, el ‘Sargento Pascuas’, que todo el mundo lo ve pero la autoridad no lo encuentra? ¿En qué se ha progresado para detener a ‘El Paisa’, ‘Caliche’, ‘Seplin’ y demás compinches para que no sigan extorsionando, secuestrando y matando?Yo sé que esto es difícil y riesgoso. Todos entendemos que a nadie le gusta exponer la vida. Pero cuando uno decide que su carrera son las armas, y estas armas son para guardar la seguridad del pueblo y de la democracia, debe enfrentar al enemigo, y si es posible avanzar hacia su terreno para desalojarlo finalmente de esta montaña intocable.No es acusando a la población que vive entre la espada y la pared de participar con las Farc en los atentados como se va a arreglar esto. No es paseando tanques en la carretera como se enfrenta al enemigo que sigue usando cilindros y ‘tatucos’ en un arsenal asesino e irregular que la mayoría de las veces matan al propio pueblo, incluidas mujeres y niños, que dicen defender. Todos saben, y más los comandantes, de dónde vienen estos ataques, los tienen calibrados e identificados y hasta denunciados por la misma población que no aguanta más.El diálogo con indígenas, afros y colonos de la región es muy importante para llegar al objetivo allí donde el Estado nunca apareció en 60 años hasta que se le fue de las manos permitiendo la creación de ese terreno violento que cada día produce más sinsabores a la Fuerza Pública. Nadie se explica qué pasó con la voladura del puente sobre el río Ovejas, donde vemos a diario soldados y tanquetas.Y los políticos, como siempre. Cuidando su feudo electoral sin propuestas para mejorar la situación en esa tierra que ellos han contribuido a acabar.Estrategias sociales sobretodo, y militares con resultados verdaderos que ganen terreno a los delincuentes son las líneas a seguir si se quiere sanar este pedazo herido de Colombia que pasó de ser la gran despensa del Valle y del Cauca, a ser casi que tierra arrasada con pobladores civiles en medio de la guerra que parece ir de p’atrás como el cangrejo.

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