Campeones de la esperanza

Campeones de la esperanza

Julio 11, 2010 - 12:00 a.m. Por: Antonio José Caballero

Termina la experiencia de Sudáfrica, que se hizo realidad por la pasión del fútbol y de un torneo que durante un mes puso los ojos del planeta en esta Nación. Ojalá, hoy España consiga el campeonato porque lo viene luchando hace muchos años. Ellos tienen la expresión “en el fútbol, el que pone la cara se la revientan”. Si lo logran esta tarde será más que merecido.Destaco la bonhomía del entrenador Del Bosque, a quien ha sido imposible ver fuera de tono dentro y fuera de la cancha. Creo que por eso le siguen los suyos y están a la puerta del triunfo. También destaco el gol de Carles Pujol a Alemania. Ese catalán de oro del Barca y desde hace tres mundiales lleva la batuta de su selección. Es el caballero del juego limpio, sin dejar a un lado la fortaleza cuando hay que tenerla en este mundo de pasiones.En contraste, quedamos con sinsabores como la salida de Francia, que con el grosero Anelka y su pésimo conductor, Domenech, demostraron cómo no se puede ser representante de un país. Caso aparte, Maradona, que ya nos acostumbró a sus salidas vergonzosas. Recuerdo el 5-0 cuando escupió a los aficionados colombianos que estaban esa tarde en el estadio de Núñez. Aquí se enfrentó con algunos alemanes que le refregaban el 4-0, y su hija Dalma tuvo que controlarlo para que la cosa no fuera a mayores. Uno entiende aquello de la pasión. Pero estas groserías nada tienen que ver en un deporte que se juega con los pies pero bajo el principio del juego limpio.También nos quedamos esperando al campeón anterior. Quisimos ver la squadra azurra ratificando su título y peleando como leones. Pero sólo vimos viejos gatos con viejas mañas y las lágrimas de Lippi saliendo por la puerta de atrás de este mundial.De Sudáfrica destaco la bondad y la hospitalidad. Es difícil no encontrar la “madre África” en los gestos y expresiones de esta gente que llevó su raza a nuestra América, y que todavía espera su inclusión en el gran juego del mundo como le corresponde luego de la lucha que dirigió el abuelo de la esperanza e ícono del ‘anti-apartheid’, Nelson Mandela. 91 años de bondad que fueron rotos por la muerte de su nieta la noche de la inauguración de un espectáculo que soñó, a dos cuadras de Soweto.Soweto, donde todavía está la barrera que resucita en el trato que algunos europeos le han dado a los nativos, quienes demuestran que quieren hasta lo imposible que las cosas salgan bien y que todos nos vamos contentos y con ganas de volver. Éste es el país donde más he oído decir gracias y por favor, además de la sonrisa que enciman al despedirse.También hay que hablar de las fallas. En comunicaciones se los comió la internet por no calcular los miles de informadores que llegaron superando las previsiones. La inseguridad, sobre todo en Durban, superó a los miles de policías jóvenes que trataron de aislar a los ladrones que llegan a ser violentos en grupos que te encierran, o rompiendo carros para alzarse con las maletas. En fin, no es un problema exclusivo, pero se notó en este raro mundial que expulsó, con más pena que gloria, a los favoritos de Latinoamérica, dejando a Uruguay para tercero o cuarto. Consuelo inútil. Una vez, el campeonísimo Eddy Merkcy me dijo en una entrevista en la que le quería reconocer su segundo puesto: “Mira, en esto gana sólo el primero; los demás sólo competimos”.Quiero dedicar el título de esta columna a la fundación Colombianitos y a sus ocho muchachos que sacan la cara por nuestra patria en el llamado ‘Fútbol por la esperanza’ (Football for hope), cuyo campeonato se realiza en Villa Alexandra, algo más deprimido que cualquier barrio nuestro.Allí entre chozas, humo de comida y de vicio, Jairo Perossa, Luis Gómez, Yuleima de Ávila, Elizabeth de Medellín, y Ricardo Mancilla y Mercedes Vázquez de Puerto Tejada trajeron las virtudes colombianas y las defienden por un ideal: la paz y la igualdad del mundo. Un mundo para todos, en el que todos participemos por igual. Aquí lo hacen posible para los que estuvimos viéndolos jugar con un equipo mixto de israelíes y palestinos.Lástima que ésto no dure más allá de cada Mundial. Pueda ser que dentro de 4 años, en Brasil veamos más igualdad sobre todo para los niños que siguen siendo los Campeones de la Esperanza.¡Ayoba, Bafana, Bafana! ¡Hasta Brasil 2014, si Dios quiere!

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