Cambios y soluciones

Septiembre 04, 2011 - 12:00 a.m. Por: Antonio José Caballero

Lo que era de ser, fue. El cambio que querían los políticos y el gran público sucedió el miércoles pasado. Se fue Rodrigo Rivera Salazar, el ministro de Defensa más criticado de los últimos tiempos. Se fue por aquello que los que viven con el retrovisor puesto han llamado “deterioro de la seguridad democrática”. Aquí en este espacio lo critiqué con todo el dolor porque me parece un hombre sano y dispuesto a servir al país. Pero escogió un camino que no era el suyo.Demasiado complicado este país para la personalidad de Rivera. Esta patria rigurosa en lo mínimo y a veces laxa en lo mayor, no perdona la ligereza de aquella tarde cuando anunció la muerte de ‘Fabián Ramírez’, insistió en sus “heridas graves en combate” mientras el forajido anda vivito y secuestrando , extorsionando y matando por los campos colombianos.Este país de los sinvergüenzas de cuello blanco en la calle y los ladrones de gallinas condenados no aceptó, creo que con razón, la irresponsabilidad que anunció la inminente captura de ‘Alfonso Cano’ y la insistencia en que “le estamos respirando en la nuca”. Si bien puede ser cierto, la prudencia indica que las victorias se anuncian después de ocurridas para no tener que decir “se nos escapó pero tenemos una chaqueta que usaba en ese momento”.Y yo, que formo parte de este país, tampoco acepto palabras necias en el momento más difícil del norte del Cauca, en Corinto, donde el terrorismo sacudía a todo el mundo, al igual que Toribío con los tatucos y el bus bomba. Las palabras del presidente Santos “Corinto le dio buena espina a la selección Colombia”, y el anuncio del comandante las Fuerzas Militares, almirante Edgard Cely, sobre la destrucción de viviendas “que son prestadas a los terroristas”, todavía resuenan en los oídos de las víctimas que se lamentaban entre el desconsuelo, el dolor y la rabia.Así se presentaron algunas metidas de pata graves del exministro Rivera Salazar, a quien en justicia también hay que reconocerle la muerte del sanguinario ‘Mono Jojoy’ y la desaparición del tristemente famoso ‘Cuchillo’. Este panorama deja enseñanzas importantes para el nuevo titular de la defensa colombiana que conoce bastante de estos temas. PRUDENCIA para guardar confidencialidades que la tarea militar exige hasta llegar al objetivo. CONFIANZA , y unión entre las fuerzas militares para soldar lo que ahora parece resquebrajado en la unidad de lucha.PACIENCIA para esperar el momento preciso de los anuncios después de la batalla y no en el fragor de la guerra. Nunca he podido entender esos anuncios previos a los operativos que lo único que logran es alertar a los terroristas. ACCIÓN DECIDIDA donde sabemos que hay rastrojos. “Hay que limpiar el potrero si queremos sembrar frutas sanas”, decía un campesino de mi pueblo, Santander de Quilichao , uno de los más golpeados por los ‘Caliches’ de las Farc.Estas directrices me las enseñó alguna vez el comandante Fidel Castro Ruz. Eran para la paz pero también se deberían aplicar en la guerra para luego hablar de paz.

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