Buenos vientos fronterizos

Enero 16, 2011 - 12:00 a.m. Por: Antonio José Caballero

Esta semana comenzó a moverse la diplomacia en Colombia con pie derecho, al menos en lo que corresponde a los embajadores enviados por Caracas y Quito.Ambos navegan fuera de la política y vienen con el clarísimo encargo de recomponer la vajilla rota. Saben que es de porcelana fina y, por tanto, la restauración va a ser delicada, con plazos que irán fijando el respeto y la confianza. Y con la obligación de resolver los posibles desencuentros que surjan en el mapa tripartito.Hablé con el enviado del presidente Rafael Correa. Es un escritor joven que admira a sus colegas colombianos, especialmente a Jorge Franco en la nueva novela colombiana. Es Raúl Vallejo y se define como un literato que está “prestado por un tiempo a la diplomacia, para tratar de arreglar aquello que nunca debió dañarse”. Sobre todo, tiene franqueza para definir su acción: “Sabremos cultivar la confianza que está renaciendo entre nuestros gobiernos. No debemos olvidar el pasado para no repetirlo. Pero debemos actuar mirando al frente. Hacia el futuro de los pueblos, sin estar pendientes del espejo retrovisor”.A nivel solidario anuncia más auxilios para los “hermanos colombianos en desgracia invernal” y notifica de la próxima visita del su Presidente a Colombia en mayo, cuando su país sea el invitado de honor de la Feria Internacional del Libro. Sin olvidar que cursa una demanda de Quito contra Bogotá en la Corte Internacional de la Haya por las fumigaciones, la cual será definida por jueces “que no pertenecen ni a Colombia ni a Ecuador”.Por lo demás, está preocupado por buscar soluciones a los refugiados colombianos en su país. Su amabilidad la comparte con la canciller colombiana, María Ángela Holguín, para evitar el pasado judicial apostillado que hasta ahora nos exigen en la frontera.De Caracas llegó Iván Rincón Urdaneta. Un hombre simpático, experto en la diplomacia delicada, como que fue embajador de Chávez ante el Papa Benedicto XVI, de quien recibió “el encargo especialísimo de lograr un buen re-encuentro entre las dos naciones hermanas”, para lo cual brindó una “bendición de corazón”.En forma tajante, Rincón dice que “la palabra guerra está prohibida entre los dos pueblos”. Asegura que la deuda se pagará pronto y para aquellos que están cobrando lo que no les deben, anuncia que “hay campo para los reclamos de aquellas empresas de maletín que sobrefacturaron importaciones que nunca hicieron”.Habla con confianza de “los nuevos mejores amigos”, y asegura que nunca ha habido ni habrá comandos guerrilleros colombianos en su país. A la gente hay que creerle. Son dos embajadores que dan confianza , y aquí en San Carlos también hay confianza en ellos. Ojalá que los buenos vientos soplen fuerte para bien de nuestros pueblos andinos.PD. Comienza a correr el reloj de la libertad. Ojalá, esta vez sea pronto y sin tanto show mediático. Y quien quita que en 2011 piensen de una vez por todas en liberarlos a todos. Se nos acabaron las palabras para definir los trece años de José Libio y los doce, once y diez de los demás. Encarecidamente le pedimos a los señores ‘Cano’, ‘Catatumbo’ y ‘Joaquín’, noticias de los civiles secuestrados que también son humanos y colombianos, como ustedes.

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