Benedicto descansa

Benedicto descansa

Marzo 03, 2013 - 12:00 a.m. Por: Antonio José Caballero

Ha pasado 4 noches viendo la televisión que no veía desde hace ocho años; disfrutando de paseos por los caminos de Castel Gandolfo , y organizando con su secretario Georg Ganswein lo que será su retiro. Es el Papa que puso en falsas prietas al Vaticano acostumbrado al muerto, a los novenarios y a la discusión política.Ahora, el tiempo apremia. El mundo no tiene tiempo para esperar una larga discusión y los tiempos borrascosos de la Iglesia tampoco permiten mostrar fisuras. Además, todo parece claro: el próximo Pontífice debe ser joven pero no tanto como Juan Pablo II a sus 58 años. Duraría mucho para una iglesia que en cada descanso pierde adeptos. Debe tener formación ejecutiva para los desastres de la banca vaticana, y mucha fuerza para comunicar con sus fieles y afrontar problemas como la pederastia que no deja tranquila a la Iglesia. A pesar de que el Benemérito Ratzinger la enfrentó, sigue pendiente en más acusaciones que hacen carrera hasta en algunos purpurados que votarán en el Congreso Cardenalicio. Aquí en Vaticano, la bola de nieve que crece es sobre cuándo y por qué decidió la renuncia el Papa, tan fuerte en su cuidado con la fe y tan débil al final del pontificado.En cuatro Cónclaves que he cubierto, jamás había visto carteles en Roma para votar por un cardenal. Esta vez, como si se tratara de le elección de cualquier senador o alcalde colombiano, los muros muestran la foto del cardenal de Ghana, Peter Turkson, y dicen: “votad por él como nuevo Papa para una iglesia universal”. “Vigoroso, carismático, administrador y capaz de sintetizar la enseñanza de pastor”.A partir de mañana 115 nuevos cardenales electores junto a los ancianos de siempre se conocerán a las 9:30. Allí comenzarán las congregaciones a decidir el día del Cónclave que encerrará a los purpurados en la capilla Sixtina. La misma estufa de 1939 emitirá el humo de las papeletas de cada votación. 78 votos elegirán al sucesor de Pedro.Colombia está presente en este momento con un elector primíparo, el cardenal Rubén Salazar Gómez, que a los tres meses exactos de recibir su dignidad cardenalicia estará eligiendo el sucesor de quien lo nombró príncipe de la iglesia.Estamos pues, en Sede Vacante, una denominación que significa tristeza, ansiedad y aburrimiento entre los turistas que no verán al Papa hoy en la ventana del Angelus. Por muchos días no sabrán del sucesor del Emérito que descansa en Castel Gandolfo.Lo cierto es que todos los vaticanistas coinciden en que la actitud de Benedicto XVI fue de “coraje, generosidad y humildad”, mostrando a la nueva iglesia, que sí se puede retirar libremente; sin miedo a los medios y sin bajarse de la cruz, como señalan fanáticos de Juan Pablo II.Al final me permito citar a Hans Kung, el gran teólogo que tuvo encuentros y desencuentros con el propio Ratzinger y que un día decidió opinar en libertad: “La ‘primavera árabe’ ha tocado el fundamentalismo de una serie de regimenes autocráticos. ¿La dimisión del Papa Benedicto XVI abrirá la vía para algo similar en la Iglesia Católica? ¿Estamos a las puertas de una Primavera Vaticana?”Esperamos respuestas de los cardenales en el Conclave.PD: Otra vez el Cauca, y otra vez, ninguna solución. ¡Que esperan, carajo!

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