Bases sin base

Agosto 22, 2010 - 12:00 a.m. Por: Antonio José Caballero

Hasta que contestó la Corte Constitucional sobre las bases que tantos sinsabores nos causó con nuestros vecinos y ante la comunidad internacional. Y claro, contestó que el trámite estuvo errado y que el tratado tiene que volver al camino y hacerlo como se debe hacer, es decir, pasar por el Congreso de la República y llegar de nuevo al máximo tribunal constitucional.“De las carreras queda sólo el cansancio”, dicen los campesinos de mi tierra. Eso pasó por querer hacer travesía en las etapas legales. La pregunta es si era necesaria la arrogancia con que se presentó en Quito y luego en Bariloche ante Unasur. Esa arrogancia que nos dejó solos en la región y alentó todos los epítetos contra el ex presidente Uribe.¿Era necesario el enfrentamiento político de nuestra Nación, que somos todos, por unos acuerdos que hoy, ya en calma, parece que en nada interfieren los acuerdos de cooperación que estábamos utilizando con los Estados Unidos? ¿No era mejor haber presentado abiertamente esa decisión ante el mundo, y no dejar que se tratara como tema escondido, como carta debajo de la manga para quitar la malicia de quienes gustan del espionaje y se montan sus videos de invasiones que se preparan en las ‘plataformas del imperio’?Ahora “nuestro vecinito de enfrente”, como diría Matamoros, debe estar muerto de la risa y con cara triunfante por el triste final de este tema en el propio país que lo promovió. Y los otros niños del coro deben estar cantando: se los dijimos, se los advertimos y no hicieron caso. ¡Mire cómo quedaron! Ahora la nueva Canciller, que afortunadamente parece estar entrenada para remendar con filigrana los rotos de la diplomacia pasional, será la encargada de echarle tierra al tema, bajar los dedos acusadores de la región y seguir adelante con los objetivos trazados con Venezuela y Ecuador.La primera escala fue en Caracas, y fue bien porque la ruta va rápida y frentera. La segunda etapa será esta semana en la frontera con Ecuador, y de igual manera cara a cara en el sitio, se hablarán temas sensibles y corrientes. Eso es lo que necesita la diplomacia moderna y sencilla. Me gusta el estilo de la canciller María Ángela Holguín. Responde cuando es requerida, lo hace directa y con opinión sencilla y responsable, sin acudir al cierre de filas ni a los gritos patrioteros para defender la soberanía del país.Esto de las bases es un suceso oportuno, cuando la cita siguiente es con Brasil. Allí se le podrá preguntar al canciller Celso Amorín de cuáles bases que amenazaban la paz regional hablaba. Y decirle “pues mire que esas bases no tenían base”. Con esta misma pregunta y la misma respuesta podremos ahora recorrer el continente. Ese mismo que nos señaló como los malos de la región por presentar las cosas a las patadas y a destiempo. Todo esto nos hubiéramos ahorrado como lo dijimos en su momento y en esta misma columna.

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