¡Vergüenza!

¡Vergüenza!

Febrero 10, 2014 - 12:00 a.m. Por: Antonio de Roux

Este diez de febrero debe quedar registrado en los anales de la región vallecaucana como el Día de la Vergüenza. Tal es así porque hoy a espaldas del Valle se firman en Cartagena, una ciudad caribeña, los acuerdos comerciales que ponen a andar la Alianza del Pacífico. El hecho sería indicio de que en lo restante del actual gobierno y tras su eventual reelección, no se le reconocerá a esta comarca su vocación oceánica, ni la posibilidad de incidir en la gestión de ese mercado que integran 220 millones de consumidores.El Presidente Santos y su gobierno despreciaron la oportunidad de sintonizarse con las expectativas y sueños de los habitantes del suroccidente. En el intento fallido de explicarle a la opinión pública su proceder, invocaron razones relacionadas con la logística, la seguridad o la diversión de los visitantes. Como si la ciudad región de Cali-Buenaventura no hubiera probado mil veces que tiene la capacidad de solucionar esos inconvenientes, realizar eventos impecables, hacer quedar bien al país. Tengo el pálpito de que ante la presión de otras capitales y aproximándose las elecciones, el Presidente prefirió mandar a la porra aquello que en anterior escrito valoré como sentido de la realidad y tacto. Por eso cedió frente al cálculo electoral privándonos de derechos que nos asisten, violentando intereses sagrados y no negociables de los vallecaucanos.Según el Evangelio “por sus hechos los conoceréis”. De allí que lo acontecido, ofrezca elementos para juzgar el compromiso de los dirigentes comarcanos en este asunto. El gobernador Ubeimar protestó airado por la reunión caribeña. Nuestro Alcalde hizo cuanto pudo para convencer a los organizadores sobre la necesidad de evitar el desatino, pero su reclamo tan solo encontró evasivas. En el mismo sentido se manifestaron el Presidente de la Asamblea Departamental y académicos como Libardo Orejuela, Rector de la Universidad Libre. También lo hicieron varios gremios. Es el caso de Cotelvalle y del Comité Empresarial cuyo Presidente, Mauricio Iragorri, declaró: “La sede de la Alianza debería ser, por naturaleza, Cali. Por eso la cumbre del año pasado se realizo en esta ciudad. Pienso que el sector público y privado deberíamos unirnos y exigir que Cali sea la sede permanente”. Hasta Nieves, nuestra graciosa y lúcida vecina de página, dejó constancias certeras: “La alianza del Pacífico no debe ser en el Atlántico”, dijo en una oportunidad, y al día siguiente insistió con picardía: “La Alianza del Pacífico deben hacerla en Buenaventura, o en Cali o en Juanchito, ve”.Junto a las valientes expresiones transcritas se han presentado actitudes frías. Es el caso de las cámaras de comercio vallecaucanas. Pero hay que entender la dificultad de estas entidades para expresarse sobre ciertos temas. Y es que, como ha trascendido, el gobierno central viene dando latigazos a fin de mantener en línea tanto a sus administradores como a sus juntas directivas. Una palabra final sobre nuestros congresistas. Con pocas excepciones solo bailan al son que les toquen desde Bogotá, y muchos ni mencionan los reclamos del litoral. Tampoco se les ha ocurrido que tienen la oportunidad histórica de impulsar un instrumento legislativo orientado a ubicar en nuestro territorio, y de una vez por todas, la sede colombiana de la Alianza del Pacífico.

VER COMENTARIOS
Columnistas