Segundo tiempo

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Junio 30, 2014 - 12:00 a.m. Por: Antonio de Roux

Juan Manuel Santos enfrentará en su etapa complementaria grandes desafíos. El primero es interpretar correctamente los resultados de la contienda electoral. Sin duda el asunto no es fácil. La clase política tradicional arropada en la Unidad Nacional, salió a sacar pecho y sus representantes corrieron a pasar la factura. Como era de esperar están promoviendo a sus hijos, ahijados y delfines para las más altas dignidades.El Presidente debe tener presente, sin embargo, que esos politiqueros en realidad no tienen tanto derecho. Los partidos de su coalición ya se habían resteado en la primera vuelta y apenas fueron capaces de ponerle 3,3 millones de votos. Para decir verdad los sufragios de la victoria, 4,5 millones, que completan la votación total a su favor de 7,8 millones, fueron aportados en parte por las organizaciones de izquierda, pero ante todo por ciudadanos del común ajenos a la disciplina de los partidos. Se trata de una mayoría atraída por la esperanza de ponerle final rápido a la guerra.Esta consideración sobre el verdadero sustento del segundo mandato de Juan Manuel, debería marcar los perfiles de quienes serán sus colaboradores en la etapa que se avecina. Una etapa que todos esperamos sea caracterizada por la eficacia.La participación en el nuevo gabinete es trascendental para el Valle y no podemos conformarnos con menos de la cuota que ya tenemos. Necesitamos, además, que nuestra presencia se concrete con ciudadanos bien conocedores de los asuntos de la comarca. Tal aspiración esta plenamente justificada porque gracias entre otras cosas a la gerencia de campaña adelantada por Luís Fernando Lenis, con el apoyo de Orlando Sardi, desde aquí se contribuyó de manera protagónica al triunfo del candidato presidente. Pero hay que actuar con audacia, antes de que las maquinarias terminen por ganarle el pulso a los ciudadanos. Además de los mencionados gestores de la victoria santista, sería conveniente que se consideren personas de la talla de Armando Garrido, Alejandro Eder, Mauricio Cabrera, Adriana Herrera, Gustavo Adolfo Carvajal, y María Cecilia Otoya. Estos coterráneos seguirían la tradición de Mariana Garcés, quien ha sido excelente ministra.El otro desafío del Presidente es convocar todas las fuerzas políticas para generar un consenso respecto de las transformaciones que demanda la nación. Esa convocatoria aseguraría la aprobación por parte del Congreso de la legislación necesaria, además de atraer el respaldo de la ciudadanía. Sería algo así como un Pacto por Colombia, similar al denominado Pacto por México, el cual ha impactado positivamente las telecomunicaciones, la educación y la explotación de hidrocarburos en el país azteca. Un acuerdo de este carácter no implica eliminar la oposición ni el disenso, sino trabajar mancomunadamente en la solución de asuntos cruciales como serían para nuestro caso los relacionados con la justicia, la reforma política y la transformación agraria, temas que de no ser solventados continuarán afectando gravemente nuestra armonía social.El Pacto por Colombia solo es viable con el concurso del Polo, el Partido Conservador, la Alianza Verde y el Centro Democrático. Con relación a esta última agrupación cabe esperar que sus líderes máximos el ex presidente Uribe y Oscar Iván Zuluaga, cuyo sentido de patria es innegable, acepten sumarse al empeño.

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