¿Se repetirá la historia?

¿Se repetirá la historia?

Agosto 01, 2011 - 12:00 a.m. Por: Antonio de Roux

Los problemas de movilidad registrados en Cali no surgen tan solo de la falta de vías. Por eso podemos ir olvidándonos de que las Megaobras constituyan la solución. Las dificultades para el desplazamiento están vinculadas también, y de manera esencial, con la política urbana. Esto es con el uso de la tierra, las densidades, las características de las vías.Para ilustrar el punto tengo en mente un par de ejemplos recientes. En la Avenida Cañasgordas, zona de Pance, se ha venido permitiendo la construcción de conjuntos residenciales y edificios a escasos centímetros del paramento vial. Como consecuencia esa ruta insuficiente desde antes, ha pasado a recibir un flujo vehicular exorbitante, y lo que es peor, no podrá ampliarse en el futuro. Los habitantes y vecinos quedaron condenados a sufrir toda suerte de molestias y demoras en sus desplazamientos, mientras los caleños fuimos privados de tener una comunicación alternativa ágil en dirección a Jamundí.Pero lo que constituye la tapa de la olla en materia de improvidencia, es la situación registrada por la prensa y relacionada con el barrio Normandía. En ese sector residencial otrora apacible y armonioso, está planteada la construcción en el corto plazo de 700 apartamentos. Quiere esto decir que la zona triplicará en un santiamén su actual capacidad. Las consecuencias negativas de ese crecimiento repentino, sin que se tomen medidas de mitigación apropiadas, golpearán a los actuales moradores e impactarán a miles de caleños.Normandía es un lugar especial. Se supone habitado por gentes de posición económica acomodada, pero sus envidiables condiciones se han venido trastornando. Algunos edificios como inmensas pantallas, obstruyen el libre paso de la brisa y perturban el delicioso clima original. En materia de movilidad la cuestión es aún más compleja. El sector depende prácticamente de un solo acceso, y sus dos rutas de evacuación caen a la avenida Belalcázar, que soporta también el tráfico hacía Terrón Colorado, la populosa Comuna Uno y la vía al mar. De esta manera la situación vial de ese barrio, que pronto aportará 1300 vehículos más, impacta en forma dramática a una buena parte de la ciudad.Otro aspecto para no olvidar del que fuera un conglomerado solariego y envidiable, es su ubicación junto al Cerro de las Tres Cruces. Ello significa la existencia de múltiples quebradas y escorrentías, las cuales desaparecen en la estación seca para revivir en la época invernal. El tema es importante para el Municipio, porque éste ya ha salido comprometido antes por cuenta de algunas edificaciones de ladera cuyas licencias de construcción no consideraron los riesgos provenientes del mal manejo de las aguas.Me dicen que el actual director de Planeación Municipal trabajó en la Secretaría de Planeación de Bogotá. Tal personaje debe conocer bien lo acontecido hace poco con un edificio de veinticinco pisos, que se pretendía levantar en inmediaciones del Unicentro capitalino, y que carecía entre otros requisitos de un plan de manejo víal. El incidente le costó destitución e inhabilidad a la curadora que expidió el permiso, y tiene empapelada a Camila Uribe, quien en ese momento actuaba como Directora de Planeación Distrital. Su falta: no revocar la licencia espuria. ¿Será que en Cali se repetirá esta historia?

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