¿Santos ayuda a Duque y Fajardo?

¿Santos ayuda a Duque y Fajardo?

Abril 16, 2018 - 08:51 a.m. Por: Antonio de Roux

No es un secreto que Juan Manuel Santos preferiría ser sucedido por un aspirante distinto a Sergio Fajardo o Iván Duque. Pero paradójicamente, la mediocridad de su gobierno desfalleciente, no hace más que fortalecer a los candidatos distantes de su corazón.

Veamos sobre el particular algunos elementos:

Primero: el manejo de la paz es un fiasco. No fue solo por las concesiones judiciales desbordadas; por permitir que en la práctica dejen de repararse infinidad de víctimas. Lo que resulta con el caso ‘Santrich’ es la evidencia de que algunos altos exponentes de las Farc siguieron delinquiendo, plantándole al proceso una bomba no advertida por las autoridades cuyo potencial de daño desconocemos. A lo anterior se suman la corrupción y la ineptitud en la entidad que maneja los recursos para la paz.

Segundo: la incapacidad para ocupar el territorio y llevarle las instituciones del Estado tras el Acuerdo Final es abrumadora. Incluso se ha actuado en contravía de algo que se ofreció y era esencial para el éxito de lo pactado: la Fuerza Pública ha sido retirada o ha disminuido su capacidad operativa en amplias zonas. En realidad se sabe dónde están los actores violentos y qué espacios ocupan, pero no se actúa contra ellos. Exhibiendo una actitud rayana en el cinismo el Gobierno Nacional dijo que nada tenemos que ver con la muerte de los periodistas ecuatorianos porque el asesino nació y perpetró la masacre allá. Pobre país el que tenga de vecino a una nación como la nuestra. La verdad es que sin importar su nacionalidad, los criminales implicados viven y trafican aquí; incursionan y matan desde aquí gracias a la pasividad de las autoridades locales.

Tercero: la época electoral coincide con la agenda de obligaciones tributarias. Los contribuyentes empresarios y ciudadanos están viendo claramente que el gobierno y los técnicos del Ministerio de Hacienda nos dejaron montados en un régimen agobiante en las cargas y absurdo en los trámites. Un sistema que golpea el consumo y hace más pobres porque el dinero adicional recogido seguirá el camino de la burocracia, la mermelada y los subsidios injustificados.

Cuarto: la nueva y pasajera bonanza petrolera nos tiene próximos a reeditar la enfermedad holandesa golpeando duramente las exportaciones. No se percibe interés por aprovechar los recursos adicionales repotenciando el aparato productivo, ni un intento por generar esquemas que impidan la monetización inmediata de los recursos adicionales. Este procedimiento que permitiría amortiguar la revaluación acelerada guardando recursos para épocas difíciles.

Quinto: con Venezuela estamos en nada. Las víctimas del sátrapa Maduro merecen nuestra acogida. Pero la falta de una estrategia en la materia por parte del Gobierno y su resistencia a convocar otras naciones y a los organismos multilaterales, está llevando a que sean los habitantes de Colombia los que se priven de empleos, salud, alimentos, para cederlos a quienes vienen de Venezuela. El gobierno entre tanto está mudo: no pide ayuda, no convoca otros países para afrontar la crisis humanitaria, deja que paguen los colombianos de abajo. Su orgullo de premio nobel y contertulio de ‘her Majestic the Queen’ lo impiden: ¡Ala, que oso si nos ven vaciaos!

Doctor Santos: de seguir las cosas así, terminarán por quedarse sin piso los candidatos de sus afectos.

Sigue en Twitter @antoderoux

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