Riesgos e invasiones

Octubre 21, 2013 - 12:00 a.m. Por: Antonio de Roux

El gran héroe de Colombia por estos días es Jaime Enrique Gómez, Director (E) de la Oficina de Gestión de Riesgo de Medellín. Gómez fue el funcionario que de manera oportuna y perentoria dio la orden de evacuar la torre 6 del conjunto Space. Una determinación que salvaría la vida de muchos compatriotas. La actitud asumida por Jaime es ejemplarizante. A diferencia de muchos funcionarios paralizados por los procedimientos y el temor a las ‘asustadurías’, actuó con coraje hasta lograr su propósito. De esta manera, a pesar de detentar una responsabilidad pasajera, enfrentó a los voceros de la constructora que descartaban adoptar medidas inmediatas. No contento con lo anterior, Gómez se presentó en la Inspección de Policía de El Poblado, logrando que la Fuerza Pública apoyara la evacuación. En respuesta a las preocupaciones generadas por la tragedia antioqueña, el director de Gestión de Riesgo de Cali, Rodrigo Zamorano, lanzó en buena hora una iniciativa orientada a inspeccionar aquellas edificaciones que podrían padecer riesgo estructural. En la revisión de las primeras diez y ocho construcciones participó un selecto equipo de especialistas vinculados a distintas dependencias del Municipio.Es imposible ignorar, sin embargo, que el peligro mayor en materia de estabilidad de las edificaciones, con amenaza para la vida de infinidad de pobladores, lo afronta Cali en la zona de ladera. Se trata de lugares donde vienen dándose procesos de invasión o “crecimiento espontáneo”, como ahora se llama a la ocupación abusiva y contraria a las normas urbanas.Hay situaciones dramáticas en las cuales se afrontan riesgos no mitigables ni subsanables, los cuales provienen de la calidad del suelo, la topografía, las fallas geológicas y las escorrentías, requiriendo intervención inmediata. Tal sucede con sectores de Bacatlán, Alto Menga, El Realengo, las cuencas de los ríos Cali y Aguacatal. Incluso existe un caserío colgado en el precipicio de la Vuelta al Cerezo. Allí los moradores esperan indolentes a que se despeñe el vehículo que aplastará sus casas y acabará con sus sueños. El Municipio viene tratando de resolver situaciones críticas como las registradas en la vega del Río Meléndez y Polvorines, pero las soluciones que ofrece la autoridad son rechazadas por los beneficiarios. Tras esta actitud al parecer se encuentra cierta concejal, quien buscaría legalizar las ocupaciones actuales, aún sabiendo que esos territorios están llamados a proveer tumbas colectivas, no viviendas felices.Además de resolver las situaciones de riesgo existentes, los funcionarios tienen la responsabilidad de evitar que el problema siga creciendo. Esto requiere agilidad, energía, carácter y la capacidad de actuar creativamente en lo jurídico para contener a los transgresores. Por eso en Cali esperamos más de nuestra Secretaria de Gobierno. Este despacho debe evitar que la parsimonia y el excesivo formalismo favorezca la edificación en terrenos deleznables, y sin aplicación de las normas urbanísticas y constructivas. También esperamos más de los alcalde vecinos, como el de Yumbo, que a pesar de pertenecer a un partido comprometido con el medio ambiente, no se pellizca frente a ese atentado contra la vida y la ecología que es el desarrollo ‘Nuevo Vivir’, ubicado en la parte baja de Golondrinas.

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