Que paguen ellos

Marzo 09, 2015 - 12:00 a.m. Por: Antonio de Roux

Cada mañana miles de caleños residenciados en el sur de la ciudad, hacen esfuerzos por llegar con sus vehículos al sitio de trabajo. Es un intento desgastante que crispa los nervios, golpeando la salud de conductores y pasajeros. También sufren los estudiantes y profesores universitarios que muy temprano se desplazan hacia los centros educativos de Pance.Los que conforman aquella multitud de viajeros deben usar vías colmatadas, casi intransitables en las horas pico porque arrastran también el tráfico originado en Jamundí y en el norte del Cauca. Los automotores provenientes de esas zonas se suman a los venidos de otras latitudes, y llegan a representar un tercio del parque que rueda por nuestras calles.La situación que menciono se relaciona con una inequidad manifiesta. Esta consiste en que los habitantes de la Sultana pagamos con nuestros impuestos y contribuciones la construcción de las vías, su mantenimiento, su señalización, los semáforos y los guardas. Mientras tanto los autos de otros municipios, que algunos calculan en más de 300.000 sin contar las motos, gozan aquí de todos los beneficios aludidos al tiempo que tributan en su lugar de origen. A Cali le dejan el desgaste de las calles, accidentalidad creciente y deterioro de la calidad de vida.Una de las municipalidades que contribuye a estropear la movilidad caleña es Guacarí. En nuestro suelo se han vuelto notorios camiones y volquetas con placas de esa localidad. Se trata de vehículos de alto tonelaje que horadan nuestros pavimentos sin ninguna consideración. Otro municipio insolidario con nuestros problemas de movilidad es Jamundí. Según dicen en ese lugar se refugia buena parte del transporte pirata que mantiene quebrado al MÍO. Frente a la urgencia de controlar esa manera de movilización, el alcalde jamundeño se mostró indiferente cuando dijo: ”Es difícil, debido a que el usuario la prefiere”.La solución del acceso a Cali por el sur y el desarrollo de una vía rápida para atravesar la ciudad no dan espera. Por eso debe saludarse con beneplácito la iniciativa del gobierno municipal encaminada a construir esos proyectos mediante el sistema de asociación público privada. Ahora bien, como no hay recursos del presupuesto nacional para financiarlas y los caleños están aún afectados por las megaobras, tendrá que acudirse al mecanismo del peaje. Este sistema es en esencia justo porque pagan los usuarios beneficiados, no la generalidad de los habitantes.Ante el proyecto algunos habitantes de Jamundí se han expresado preocupación por el costo que llegarían a tener los desplazamientos. Pero este asunto puede solucionarse con la extensión del transporte masivo y del tren de cercanías a los municipios vecinos. En este estado de cosas muchos nos hemos sorprendido ante la aparición de ciertos personajes, que montaron frente común para torpedear las soluciones requeridas por las gentes caleñas. Me refiero al mencionado alcalde de la población vecina y al gobernador Ubeimar, quien con una firmeza digna de mejor causa afirmó: “Quiero que la comunidad lo sepa, que el gobernador tampoco está de acuerdo con ese peaje, y apoyo al Señor Alcalde John Freddy Pimentel”.¿Será que la gobernación del Valle y el municipio de Jamundí están boyantes? ¿Será que ellos regalarán las obras para ponernos a salvo de los peajes perversos?

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