Por un Congreso limpio

Mayo 02, 2016 - 12:00 a.m. Por: Antonio de Roux

No voy a generalizar. Sin ninguna duda entre los miembros de las Corporaciones públicas existe gente proba, la cual desempeña su cargo con responsabilidad. Pero nadie puede negar que desde el Congreso de la República hay quienes persisten en avergonzarnos. Ya no se trata de las decenas de parlamentarios vinculados al genocidio paramilitar. Ahora estamos hablando de la corrupción ubicua, que empaña el desempeño y la imagen del organismo. Los escándalos más recientes se refieren a una ‘caleta rodante’ en la que el hijo de la directora financiera del senado transportaba $611 millones. El vehículo de marras pertenecía a un lote de 166 automotores negociados en circunstancias no esclarecidas. A esto se agregan los hallazgos de la Contraloría según los cuales, el Parlamento repartió $3.500 millones en ‘primas técnicas’ a funcionarios de Senado y Cámara, quienes no cumplían los requisitos para esa prestación.Según parece lo del carro relleno de billetes no es excepcional. Versiones conocidas señalan que ciertos ‘padres de la patria’ han cogido la fea costumbre de funcionar y pagar con dinero en efectivo. Esta práctica impide a los organismos de control detectar el origen y destino del dinero manipulado.Buscando atenuar las sombras recaídas sobre el Congreso, algunos senadores y representantes liderados por Angélica Lozano, presentaron un proyecto denominado Ley de Transparencia Legislativa. La norma obligaría a los miembros de las cámaras a publicar su declaración de renta, incluyendo el inventario de bienes. A lo anterior se suma la exigencia de dar a conocer una manifestación sobre intereses e inhabilidades, un informe de gestión semestral, y las hojas de vida de sus asesores. Lo mencionado se complementa con la relación de los viajes internacionales realizados, indicando sus objetivos, quién los financió y los resultados obtenidos.Como era de esperar, una legislación de esta naturaleza disgusta a muchos congresistas. Por eso andan haciendo perro, tratando de posponer los debates que restan a la iniciativa. Incluso algunos parlamentarios han salido con el peregrino argumento de que publicar las declaraciones de renta pondría en peligro su seguridad. Vidas mías. Como dijo la representante Lozano, se les olvidó un detalle: el Estado para protegerlos dedica $50.000 millones al año, 500 vehículos blindados y más de 700 escoltas. Pero lo patético es la desconexión de los congresistas oponentes con los ciudadanos. Las redes sociales y los voceros de opinión, quisieran incluso ir más allá del proyecto. Desde hace rato piden acabar los beneficios odiosos de los legisladores: que sus regímenes tributario, prestacional y pensional sean iguales a los de cualquier colombiano; que su reelección no sea indefinida y se castigue cualquier intervención suya para conseguir contratos o puestos; que el manejo de dinero en efectivo, el cual con frecuencia oculta dádivas y coimas, se restrinja tanto para los parlamentarios como para sus allegados.En todo caso, se trata de desmontar privilegios y neutralizar el poder corruptor de la ‘mermelada’. ¿Seremos capaces de imponerle una manera limpia de actuar a este controvertido Congreso?Recordatorio: Se fue Rodrigo Llorente, gran colombiano, vallecaucano ejemplar. El no fue de los que llegan a Bogotá para dedicarse al lucro y olvidar su terruño.

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