Pensamientos electorales

Junio 18, 2012 - 12:00 a.m. Por: Antonio de Roux

En su edición de ayer este diario menciona las razones por las cuales es indispensable votar para gobernador. Se da a entender que el voto por alguno de los candidatos actuales permitiría recobrar la gobernabilidad del departamento, reposicionarnos en el contexto de las regiones, hacer posible el desarrollo social, atraer la inversión y recuperar el liderazgo. Las realidades, sin embargo, son tozudas. No hay en las manifestaciones de los aspirantes planteamientos contundentes sobre la necesaria ruptura con la vieja política. Esa que ha venido asolando al Departamento con su ineptitud, su desgreño y su falta de visión estratégica. Así el actual debate electoral parece más bien el trampolín que dará nuevos aires al continuismo. Hay una cuestión adicional y es que a la falta de propuestas sobre los asuntos importantes, se suman las ejecutorias poco convincentes exhibidas por los distintos candidatos. Incluso en hojas de vida como la de Francined Cano aparecen circunstancias generadoras de interrogantes. Crece en política a la sombra de Dilian en el Partido de la U, y repentinamente da un salto de trapecio para aterrizar en el MIO-PIN, a la sombra del clan Abadía - Martínez. La jugada nos pone a pensar que, en su particular perspectiva cualquier fin justifica los medios. Carlos González el candidato del Polo, es un curtido líder sindical cuya formación académica procede de la sociología. Se ha destacado negociando pliegos de peticiones frente al Estado, aquella organización cuyos destinos regionales ahora pretende dirigir. No se le conoce experiencia relevante en materia de gestión, y tras su figura se adivina la influencia de la misma troika recalcitrante y sin pericia que produjo el desastre bogotano.Ubeimar Delgado viene de las aguas farragosas de la política partidista. Aunque estuvo vinculado al lío del Club Tequendama, entiendo que probó su inocencia. También tiene fama de cumplir los compromisos adquiridos. Una particularidad que nuestros inefables senadores de la Unidad Nacional debieron tener en consideración principal al ungirlo. Al fin y al cabo en la perspectiva de la política tradicional cuenta más la seguridad burocrática, que la seguridad en la gestión competente de lo público. Pero el problema es que el discurso de Ubeimar, aparte de sugerir acciones deshilvanadas, hasta ahora no contiene un diagnóstico apropiado sobre el origen de nuestras dificultades, ni una estrategia consistente para superarlas. La situación descrita nos tiene a muchos pensando en la idea de acudir al voto en blanco, la salida que prevé la Constitución Nacional, cuando entre los aspirantes no hay quién logre persuadirnos. Esta opción representa un comportamiento responsable y de profundo sabor democrático. Es la manera que tendríamos los gobernados de notificar a los dueños de las maquinarias, que la escogencia de los candidatos se hizo pensando tan sólo en los intereses electoreros pequeños y mezquinos de sus respectivos grupos, pero sin consultar lo que conviene a la población en general. De triunfar el voto en blanco en los próximos comicios se abriría la posibilidad de construir una política nueva en el Valle del Cauca, esto es desde el ciudadano y para el ciudadano. La única manera de refundar el Departamento desde sus cimientos.

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