Pecados reales

Junio 04, 2012 - 12:00 a.m. Por: Antonio de Roux

El rey de España anda de capa caída, lo acusan de mujeriego y lo tildan de irresponsable. Se fue con una amiga de origen alemán al África y se dio a la tarea de cazar elefantes. Una especie protegida, como saben todos los niños de kínder que en el mundo habitan.La cuestión produjo tantas habladurías que la casa real debió bajarle el perfil a sus integrantes. Por eso suspendieron las celebraciones con motivo de las bodas de oro matrimoniales de los monarcas. Una mirada a la historia sin embargo, sirve para poner las cosas en su lugar. Los españoles conocen desde hace tres centurias las manías de los borbones en lo referente a cacerías y amores. En materia de devaneos el historial exhibido por los antepasados de Juan Carlos es extenso. Se sabe que la reina María Luisa, esposa de Carlos IV y madre de Fernando VII, mantuvo largo y apasionado romance con Manuel Godoy, un guardia de corps, a quien hizo elevar al rango de primer ministro. Actualmente es aceptado que varios de los hermanos del Rey Don Fernando, como el infante Francisco de Paula, en realidad eran hijos de Godoy. A la Muerte de Fernando VII lo reemplazó como regente su esposa María Cristina. Esta a los tres meses de quedar viuda ya se había ligado en secreto con otro guardia llamado Fernando Muñoz. La pareja dio origen a una prole clandestina de siete retoños.Terminada la regencia de María Cristina pasó a detentar la corona Isabel II, hija mayor de Fernando VII. La desposaron por razones de Estado con un primo cercano a quien apodaban ‘Paquita’, por razón de su orientación sexual. La reina no se quedó quieta frente a la indiferencia del marido y tuvo una numerosa descendencia engendrada con diversos amantes. Uno de ellos Enrique Puig Moltó, al parecer fue el padre de su hijo y sucesor Alfonso XII. Este monarca murió a los 27 años, pero alcanzó a adquirir fama de farandulero. Asistía infaltable al teatro, a la opera y a cuanto baile se ofrecía. Engendró dos hijos con la cantante Elena Sanz y una hija con una dama de origen suramericano.Alfonso XIII, el abuelo de Juan Carlos no se quedó atrás en materias pasionales. Con la actriz Carmen Ruiz Moragas concibió dos hijos, aparte de otros tantos vástagos en diferentes madres.En cuanto a la afición por la cacería propia de los Borbones españoles, baste decir que ha sido su pasatiempo perenne. Cuando Napoleón se llevó a Fernando VII al castillo de Valençay, en el Loira, debió transportar liebres, patos y ciervos de Castilla para que el rehén y sus allegados pudieran cazar sus presas preferidas.A pesar de que la vida de Juan Carlos haya registrado momentos poco edificantes, no serán la cacería y los amoríos los que vengan a quitarle la corona. El problema está más bien en los 40.000 euros pagados por matar un paquidermo, cuando España vive una crisis económica sin precedentes. El proceder puede interpretarse como falta de solidaridad con sus empobrecidos súbditos A esto se suman las evidencias crecientes contra Iñaki Urdangarín, el esposo de la infanta Cristina. Todo indica que este se habría valido de su condición para succionar cuantiosos recursos del Estado. La idea de un Rey desleal con los intereses nacionales es cuestión que nunca antes enfrentaron los españoles. Por eso esta vez, se corre el riesgo de que no le perdonen.

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