Para ser consecuentes

Julio 27, 2015 - 12:00 a.m. Por: Antonio de Roux

En teoría, cuando se trata de ganar elecciones, todos los apoyos son deseables. Pero no sé si Angelino Garzón y Dilian Francisca Toro han sopesado el costo de algunas de sus alianzas con relación al voto de opinión. Y es que el sufragio de las maquinarias se mueve por un plato de sancocho, pero la decisión de los ciudadanos pensantes, quienes constituyen buena parte del electorado, se rige por principios como el del viejo adagio que dice: “Dime con quién andas y te diré quién eres”.Dilian y Angelino fueron inscritos por el Partido de la U y sus controvertidos jefes. Ante la reacción ciudadana, los dos respondieron expresando voluntad de renovar la política regional para ponerla a salvo de torceduras e inconsistencias. Por esta razón, al producirse la avalancha de zancadillas, avales amañados y cambios de partido, ellos dos deberían validar con acciones sus proclamadas buenas intenciones.Asombro causaron las recientes actitudes de un hombre conocido por su audacia como es el senador Jorge Iván Ospina. Cuando fue alcalde supo entender las necesidades de Cali en materia vial y puso a andar las megaobras. Pero en forma paralela creó los llamados “guardas cívicos”, inútil y costosa nómina pagada por los contribuyentes de la ciudad. Una jugada maestra para fortalecer la empresa política familiar que culminaría con la elección al Senado de su hermano Mauricio, personaje sin trayectoria, desconocido.Los pasos de Jorge Iván en la semana anterior siguen la misma línea de osadía. Hizo lo posible por truncar la aspiración de Michel Maya, candidato con merecimientos suficientes para representar a la Alianza Verde en la contienda por la Alcaldía. Dicen que con la eliminación de Michel buscaba aparecer como protagonista principal en la elección de Angelino. Sin embargo, al ser derrotado en el intento de obstruir a Maya y prevaliéndose de su poder como congresista, Ospina logró imponerle al Partido Verde la candidatura a la gobernación de Mauricio, su hermano y alfil.Lo peor, lo impresentable ante los ciudadanos, es que hasta hace unos días Mauricio Ospina pujaba con insistencia por ser candidato a nombre de otro partido, el Polo Democrático. La movida aunque legal, es muy fea. Razón tuvo el líder Andrés Felipe Galindo al afirmar decepcionado: “Esa candidatura es un gol para nosotros. Mauricio Ospina nunca ha sido militante de la Alianza Verde”.Más absurdo aún es lo que acontece con los conservadores y la candidatura a la gobernación. El partido de Ospina, Caro y Suárez; el de Alfredo Vásquez Cobo, Ignacio Rengifo y Rodrigo Lloreda; el de los valores inamovibles, a pesar de tener en sus filas un candidato preparado y prestante solo mira hacia el vecindario. Al gobernador Ubéimar Delgado y a su organización de bolsillo, la Fuerza Social, dueños del Directorio Departamental, de nada les ha valido la orientación de su presidente nacional, ni la de personas tan representativas como la exministra Martha Lucía Ramírez. Por razones burocráticas y a pesar de los riesgos jurídicos, decidieron autocastrarse llegando arrodillados ante Dilian Francisca.Cabe suponer que Dilian y Angelino actúen de forma consecuente. Por eso les corresponde sacudirse de bacalaos y dejar claro que junto a ellos no habrá lugar para los tránsfugas y menos aún para quienes rompen la institucionalidad de los partidos.

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