No brinda garantías

Agosto 29, 2011 - 12:00 a.m. Por: Antonio de Roux

Como es de público conocimiento, el Registrador General está rodeado de circunstancias inquietantes, y pareciera que él mismo no tiene claridad sobre aspectos esenciales relacionados con su alta investidura. Más aún, todo indica que al menos en lo que toca con el Valle del Cauca se le ha salido de las manos el control de las próximas elecciones. El funcionario comenzó con unas declaraciones desconcertantes cuando se hizo evidente que a Rodrigo Guerrero y Susana Correa les iban a robar las firmas para la inscripción de sus candidaturas. Pretendió meterle una cortina de humo al tema, embadurnándolo de populismo. Según versiones conocidas salió a manifestar preocupación por el hecho de que personas pertenecientes a la cúpula social del país, estuvieran pensando que las elecciones se pueden ganar no con los votos, sino con manipulaciones efectuadas dentro de la Registraduría. Luego hizo una defensa cerrada del sistema de muestreo para revisar las firmas. Sin importarle las consecuencias de ese procedimiento equívoco y atrabiliario, fundamentó su posición en consideraciones fútiles relacionadas con la planta burocrática a su disposición.Claro, el funcionario cambió en relación con el caso Guerrero-Correa, cuando sintió pasos de animal grande. El destape de presiones ilícitas, la posición contundente del presidente Santos y la intervención de la Procuraduría, lograron que el Registrador tuviera que recular. Acogió como cierto y verdadero algo que se cae de su peso: primero, cuando están en juego derechos fundamentales no se pueden hacer inferencias estadísticas. Segundo, el censo electoral aplicado para cotejar las firmas debe ser el de las elecciones más recientes, o sea el correspondiente al 2010.Pero vamos a las realidades. Hace mucho tiempo que ciertas registradurías en esta zona del país, están secuestradas por las mafias politiqueras. En la época en que Francisco José Lloreda y Gustavo de Roux fueron candidatos a la Alcaldía, ya se presentaban indicios serios sobre robo y transferencia de votos. Cuando un grupo de ciudadanos recogió firmas para librar a Cali de las aguas turbias que rodeaban a Apolinar, su esfuerzo fue descalificado tras una revisión superficial. La podredumbre siguió creciendo y así llegamos a situaciones como la de Yumbo o la de otros diez municipios donde la ausencia o la corrupción de las autoridades electorales, ha llevado a que los temas relacionados con elecciones se quieran solucionar a plomo. En medio de esto se pueden detectar prácticas proselitistas incompatibles con una democracia verdadera, tales son las que despliegan el MIO y el PIN, cuyo jefe natural, el condenado ex senador Martínez, se pasea orondo haciendo acuerdos, aceitando engranajes, alineando huestes. Ojo, y este es un asunto sobre el cual el ministro Vargas Lleras les debe una explicación a los vallecaucanos. Ello es así por cuanto las andanzas de Martínez no podrían entenderse sin la permisividad del Inpec, una dependencia que estuvo adscrita al Ministerio del Interior hasta hace un par de semanas.Quiero concluir diciéndolo con claridad: como ciudadano siento desprotegidos mis derechos democráticos. Un funcionario tan sinuoso y confundido como el actual Registrador, no brinda garantías para conducir un proceso electoral transparente y pulcro.

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