Movedera en la Policía

Diciembre 12, 2016 - 12:00 a.m. Por: Antonio de Roux

El Comandante de la policía de Cali no ha cumplido un año en el cargo y será cambiado en los próximos días. Dicen que la misma suerte correrán el subcomandante de la Metropolitana y el jefe de la regional Valle. Por supuesto que a nadie conviene esa movedera continua de los altos oficiales, quienes nunca tienen tiempo de dar resultados. Pasan sin pena ni gloria como estrellas fugaces carentes de brillo.Digámonos la verdad: la percepción de seguridad en Cali sigue sin mostrar mejoría. Ello procede de la persistencia de ciertos delitos como el robo a personas, que al cierre del primer semestre del año crecían por encima del 4%. Como es de público conocimiento los atracos en medio de las congestiones vehiculares son el pan de cada día. Los pistoleros en moto ya no solo atacan en la Pasoancho, la carretera al mar o la sesenta y seis. Ahora, hacen pescas colectivas en plena avenida Circunvalación. Esto sin contar con los asaltos frecuentes a residencias y conjuntos multifamiliares, donde los hampones llegan con camiones de trasteo y escoltas propios. Pena da decirlo pero a veces pareciera que la policía actúa de manera reactiva. Ocasionalmente se ven puestos de control que son eludidos por los delincuentes, mientras no se observan acciones preventivas en las intersecciones congestionadas, ni en las zonas donde el tráfico fluye lento.En contraste con lo anterior debe reconocerse que las muertes violentas han disminuido. En el 2015 se registraron 57 episodios por cada cien mil habitantes. Es la cifra más baja de los últimos 20 años. Tras este logro que parece ser tendencia, están los esfuerzos efectuados por parte del municipio. Tales esfuerzos, que comenzaron desde la administración anterior, han incluido acciones de fondo como la de crear oportunidades de inclusión destinadas a los jóvenes en situación de riesgo, y el incremento de los aportes del municipales con destino a la fuerza pública. La policía a su turno viene desplegando una intensa labor de inteligencia para neutralizar las estructuras sicariales.En este panorama frágil de la seguridad caleña la continuidad en el mando es un factor fundamental. Por eso preocupa la noticia del súbito traslado del general Nelson Ramírez, comandante Metropolitana. Solo razones muy poderosas podrían justificar decisiones como esta que golpean la estrategia policial, y los ciudadanos que con sus impuestos sostienen el aparato de seguridad, tienen derecho a conocerlas. El sistema de relevos utilizado por la institución no es conveniente, no consulta los intereses de la ciudadanía. Con los comandantes se va parte de la memoria construida con grandes esfuerzos. Y a veces llegan oficiales cuyos perfiles no responden a las necesidades del servicio. Esto mientras el hampa trabaja a largo plazo, con pleno conocimiento del terreno y no comete la imprudencia de andar cambiando sus cabecillas.Ante esta situación es indispensable que alcalde y gobernadora sumen voluntades para solicitar al mando de la Policía Nacional la adopción de ciertas medidas. Por ejemplo, debe establecerse que los comandantes sirvan al menos durante dos años en los cargos respectivos. También es inaplazable disponer que la experiencia de los nuevos jefes esté relacionada con inteligencia y operaciones, campos de actividad policial que nuestra región más necesita.

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