Motivos de optimismo

Abril 20, 2015 - 12:00 a.m. Por: Antonio de Roux

En medio de las noticias amargas en materias de orden público y construcción de la paz, resulta reconfortante registrar algunas iniciativas que vienen surgiendo. Estas se orientan a propiciar oportunidades en materia de cultura y empleo para los habitantes de la región. Comencemos mencionando que existe un proyecto del Museo La Tertulia y la Alcaldía de Cali, orientado a dar acogida las colecciones particulares de caleños que quieran ponerlas al servicio de la ciudad. Esto mediante el mecanismo del comodato o de la donación. La idea es que el emprendimiento tenga lugar en la llamada Casona del Río, contigua al parque del Gato en la parte baja de Normandía. La edificación ha sido ofrecida en noble gesto por su propietaria la Fundación Obeso Mejía, cumpliendo así la voluntad expresada en vida por su creador don Antonio Obeso de Mendiola, empresario y hombre cívico de grata recordación. La idea es que esta sede quede integrada técnicamente a La tertulia, la cual ejercería de manera autónoma las labores de curaduría para garantizar la calidad de las exhibiciones. Igualmente se busca establecer en el sitio un centro de documentación e investigación con relación a las obras. La vinculación a La tertulia también debe ser de carácter espacial, conformando un polo cultural y lúdico, conectado a la sede actual del museo y al nuevo Parque del Río. Al efecto es oportuno considerar las soluciones urbanísticas más convenientes, buscando inspiración en complejos culturales similares como el Museo de Villa Borghese en Roma o el Museo de Serralves en la ciudad de Oporto.Quizá por desconocimiento en cierto medios se ha descalificado esta iniciativa, tacha extendida a personas o entidades dispuestas generosamente a facilitar sus obras. Sería bueno que los críticos se informaran de mejor manera. Aquí estamos frente a un proyecto de ciudad el cual habilita un nuevo espacio para la cultura, haciendo posible atraer colecciones hoy destinadas exclusivamente al disfrute privado. Hay que entender que este proyecto persigue iniciarnos en el camino de los grandes museos del mundo, los que han podido conformarse o fortalecerse gracias a la contribución de innumerables filántropos.Otra iniciativa llamada a tener grandes repercusiones en el desarrollo de la región es la creación por parte de la Cámara de Comercio de Buenaventura, de la Fundación para la Gestión, Innovación y Desarrollo Sostenible de la Región Pacífico. Se trata de una organización concebida para movilizar recursos hacia el litoral con el fin de crear empresas y nuevas oportunidades laborales, respondiendo de manera concreta a la caótica situación social presentada en la ciudad, cuyo síntoma peor es el desempleo rampante que según estimativos supera el 50%.En este punto debe decirse que la oportuna convocatoria de la Cámara de Buenaventura aún no produce el resultado deseable. De una treintena de contribuyentes convocados, hasta ahora solo seis han dado respuesta positiva. Además, de los $1.000 millones previstos como capital inicial de la entidad, apenas se han recolectado $400 millones. Los empresarios del puerto, vinculados en su mayoría a negocios prósperos, no pueden dejar de contribuir a la materialización de esta idea. Es el momento de que se comprometan con su aporte concreto a las transformaciones que reclama el Pacífico.

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