Levántate Valle

Junio 15, 2015 - 12:00 a.m. Por: Antonio de Roux

Está creciendo la idea de que en algunas dependencias del Gobierno Nacional hay discriminación contra los intereses del Valle, sus empresas y sus gentes. Tal percepción se refuerza, entre otros elementos, con los lúcidos escritos de José Félix Escobar y Gustavo Moreno, aparecidos hace una semana. Gustavo se duele de que en la región y por medidas que benefician a otros territorios, paguemos el gas y el diesel más caros del país. Por su parte José Félix, cuestiona lo actuado por la Superintendencia de Industria y Comercio en torno al supuesto cartel de precios del azúcar. La idea de la discriminación se nutre de otros elementos. Desde las dependencias centrales se ha registrado pasividad en el trámite de las licencias requeridas para mejorar las conexiones vial y de servicios con Buenaventura; se ordena un cierre impactante e inconsulto de la carretera al puerto, y las soluciones ofrecidas a esa ciudad no llegan. También se ha dejado conocer la intención de ciertas autoridades bogotanas para desactivar el Fondo de estabilización del Azúcar y el sistema andino de franjas de precios, que han significado empleo duradero y confianza en el agro vallecaucano. En los meses recientes, además, se anunciaron investigaciones por parte de la misma Superintendencia, contra otras compañías de la comarca fabricantes de cuadernos, cemento y pañales. Una cuenta a ojo de buen cubero indica que si la Super se saliera con la suya, la economía del Valle y sus pobladores, tendrían que entregarle a Bogotá cerca de medio billón de pesos. Son inmensos recursos que no podemos ceder, los necesitamos generando puestos de trabajo para nuestros coterráneos.En lo que toca con el azúcar es dudoso que la superintendencia logre su propósito. Tienen sus actuaciones tufillo de populismo, complacencia con los intereses de otros sectores económicos, y fragilidad en lo relacionado con la garantía del debido proceso. Por eso los fallos del organismo difícilmente se sostendrán ante el Consejo de Estado. Sin embargo, el daño al Valle en materia reputacional ya está causado. Y es que organizaciones y empresarios locales que no tienen tacha e industrias enteras, han sido colocados en el catálogo de los hampones. Este señalamiento precipitado, debe llevar a que Fiscalía y Procuraduría investiguen un posible prevaricato en la Superintendencia de Industria y Comercio por violación a la reserva del sumario. La falta se habría materializado al filtrar a los medios de comunicación el llamado ‘Informe Motivado, un documento de trámite que insinúa condenas sin que estén agotados los procedimientos.El presidente Santos seguramente es ajeno a estos estropicios causados por sus colaboradores. Él sabe bien que para mejorar las condiciones sociales en el post conflicto se necesitan inversionistas experimentados, y es un desatino andar satanizándolos con argumentos discutibles.Siento decepción porque frente a hechos tan complejos y salvo algún comunicado gremial, aquí estamos quietos. En igualdad de circunstancias otros departamentos estarían de pie convocados por sus dirigentes, haciendo frente común entre ciudadanos, funcionarios y congresistas para defender los fueros regionales. Es ante esa indiferencia y silencio, que la pregunta adolorida del obispo de Buenaventura cobra actualidad: “¿Dónde están los líderes del Valle del Cauca?”.

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