Las motos y el MÍO

Las motos y el MÍO

Octubre 08, 2012 - 12:00 a.m. Por: Antonio de Roux

Si en Cali fuéramos sensatos, deberíamos estar promoviendo una gran marcha ciudadana. Su objetivo: respaldar los esfuerzos del Alcalde por completar el sistema MÍO. No es posible que nos quedemos quietos, que dejemos de expresar nuestra repulsa, cuando un grupo de transportistas codiciosos antepone sus intereses personales a la conveniencia general; cuando unos vándalos desquiciados se dedican a incendiar buses, herir pasajeros, interferir el desplazamiento.Al parecer los habitantes no hemos logrado registrar que Cali puede llegar a tener el mejor sistema de transportes integrado de América Latina, y de contera una movilidad fluida, un aire mejor, una cultura urbana renovada.Ahora bien, es importante que los ciudadanos se apropien del sistema, lo respeten y lo quieran. Pero ese apego sólo se logra a partir de la calidad en el servicio. Por eso es indispensable que al eliminarse los destartalados buses tradicionales, se destinen rutas para cubrir toda la ciudad, se agilice la venta de tarjetas y recargas, y tengan estricto cumplimiento los horarios. En materia de cumplimiento la dificultad radica en que las troncales dependen del desempeño de los alimentadores. Estos a su turno se retrasan constantemente porque, a pesar de los esfuerzos del Secretario Hadad, aún hay mucho desorden en el tránsito caleño. Tal desorden proviene en buena proporción, de la circulación desordenada y caótica de las motocicletas. No se trata, sin embargo, de satanizar este medio. Comencemos por decir que representa una alternativa económica y eficiente de transporte, que contribuye a mejorar la calidad de vida del propietario, y cuyo uso se ve favorecido por nuestro clima. Pero el aumento desbordado de esos aparatos y el control deficiente sobre los mismos, está convirtiendo su presencia en un problema urbano de marca mayor. Tanto que si no se actúa pronto de nada servirán las mejoras en la infraestructura vial, los nuevos puentes y las mega obras. Los enjambres de motos posesionadas de todos los carriles, los motociclistas faroleando, imponiendo su santa velocidad y sus condiciones a los demás vehículos, harán ineficaces las medidas orientadas a mejorar la movilidad, e impactando negativamente la operación del MÍO. Según un reciente estudio en Cali circulan 250.000 motocicletas. Pásmese amigo lector, al 84% de sus tripulantes se les habría extendido la licencia sin exigirles el entrenamiento de una escuela de conducción. Como resultado en esta ciudad una parte mayoritaria de esos conductores desconoce las normas del Código de Tránsito. Ignoran disposiciones básicas como son la obligación de desplazarse por la derecha de las vías y a distancia no mayor de un metro de la acera; el deber de transitar en fila cuando hay grupos; la prohibición de adelantar a otros vehículos por la derecha; la obligación de mantener las luces encendidas. Para lidiar con el problema de las motos no es suficiente establecer retenes estáticos, como se viene haciendo. Se necesita pedagogía, desplegar una señalización especializada con destino a esos vehículos, y disponer patrullas móviles para perseguir y detener a los infractores in situ. Medidas de ese carácter ayudarían a poner fin a la anarquía reinante en nuestra vías, y facilitarían que el MÍO pueda cumplirles a los caleños.

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