Lamento por las Tres Cruces

Lamento por las Tres Cruces

Abril 21, 2014 - 12:00 a.m. Por: Antonio de Roux

El cerro de las Tres Cruces se desmorona ante la mirada de los caleños. Está dejando de ser pulmón verde para convertirse en cuesta sin vegetación, erial, polvareda. El flanco sur de esa montaña tutelar es casi un desierto. Primero desaparecieron los árboles y los chaparrales, luego el fuego acabó con los pastos. Vendrían también los mineros y los explotadores de canteras para completar el trabajo. La corona estuvo a cargo de las empresas de telecomunicaciones. Mataron el paisaje al plantar toda suerte de antenas y espinas de acero. Tenemos ahora una loma que perdió la piel, la belleza y la vitalidad, pero que sigue ahí altiva y terca, recordándonos que somos una ciudad carcomida por la indiferencia.En el asunto hay culpa de los ciudadanos como de las autoridades. No se dónde quedó el furor ambientalista que uniera a nuestros habitantes para salvar los samanes de la Quinta cuando se construía el MÍO. No sé dónde andan los que defendieron la arborización en el sector de Cañaveralejo. Cuidar las montañas vecinas supone acciones para eliminar minas y canteras, preservar la vegetación y las especies nativas, controlar los invasores, organizar los turistas y paseantes, desmontar antenas, contener las quemas. Se trata de una labor compleja, que reclama intervención de distintas autoridades como la CVC, el Dagma, la Secretaría de Gobierno, la Secretaría de Deporte y Recreación, el Comité Local de Emergencias y la Policía Nacional. Los resultados solo podrán producirse en la medida en que estos protagonistas actúen coordinadamente y dejen de pelotearse las tareas. Aquí, para hablar en lenguaje de Semana Santa, es cuando empieza Cristo a padecer. Al respecto resultan relevantes las palabras de Carlos Augusto Duque, Director de Gestión Ambiental de la CVC, quien al dar cuenta de las inversiones efectuadas por esa entidad para estabilizar los terrenos y reforestar los cerros, afirmó: “Hemos trabajado pero necesitamos refuerzos de más entes. Nosotros dejamos constancia de lo que se hizo, pero es deber de la Alcaldía hacer el control de que no se vuelvan a reactivar los socavones”.Frente a esta manifestación del Dr. Duque, y según lo registrado en la edición electrónica de este diario, el Secretario de Gobierno de Cali salió con una expresión desconcertante al señalar: “Para ellos (la CVC) es muy fácil decir que hay que sacarlos (a los mineros), pero nada logramos sellando las minas porque al rato ellos vuelven a meterse. Debe darse un tratamiento integral”.Que pena con el doctor Holguín, tengo claras sus calidades y su vocación de servicio, pero al parecer se encuentra en el cargo equivocado. Como Jefe de Policía le toca hacer cumplir la ley, desterrar a los mineros ilegales y a los invasores criminales, punto. Lo referente a gestar estrategias sociales, sin duda indispensables, corresponde a otros despachos o bien al Alcalde. Por otra parte, si en su carácter de Secretario de Gobierno ha solicitado la expedición de esas políticas sin ser atendido, es hora de que se pregunte por el sentido de su permanencia en el gabinete. Ojalá el alcalde Rodrigo Guerrero establezca sin dilación un Comité Permanente de Acción para los Cerros, lo integre con funcionarios dispuesto a ejercer la autoridad que representan, y evite la ‘peloteadera’ de responsabilidades que hace daño al entorno caleño.

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