La confianza es clave

La confianza es clave

Diciembre 19, 2011 - 12:00 a.m. Por: Antonio de Roux

En buena hora el gobierno electo de la ciudad ha manifestado su propósito de reorganizar las finanzas. Ahora será posible actualizar los recaudos por predial e industria y comercio. Se trata de una medida antes aplazada por consideraciones populistas, la cual permitirá mejorar la capacidad de inversión en asuntos de infraestructura y en el frente social. Sin embargo, estos propósitos loables podrían ver reducido su impacto si no se restablece un ambiente de confianza entre los ciudadanos y el Gobierno Municipal. La cuestión es que existen razones fundadas para pensar que la gente no aprecia ni ve con respeto la capacidad de gestión del Municipio. Esa falta de confianza tiene manifestaciones inquietantes como es el atraso en el pago de los aportes vinculados a las megaobras. Así al pasado mes de septiembre, se habían recaudado $200.000 millones menos de lo previsto por ese concepto. El escepticismo de la gente no es gratuito. Además del glosario de fracasos, pendientes y escándalos publicado por este diario en el día de ayer, persisten muchas situaciones inaceptables. Es el caso de los proyectos viales, donde se ha incumplido con los términos establecidos y los ciudadanos perciben que nadie se preocupa por su suerte, que la indiferencia pareciera ser parte del estilo de la Administración Municipal. No hay duda de que las obras son necesarias y ejercerán un positivo efecto renovador. Pero en el corto plazo la indolencia presente en su planificación ha hecho que ellas resulten francamente traumáticas, para no decir dañinas. Los comerciantes, los empresarios, los empleados afectados por las vías cerradas y los desvíos, han visto esfumar sus oportunidades, debiendo encajar perjuicios económicos jamás recuperables, mientras se les exige el cumplido pago de los tributos. Esto sin contar con que viajeros y transeúntes no aguantan con la movilidad infartada, la lentitud de los desplazamientos, la ausencia de caminos alternativos. Pero hay otros motivos que socavan la confianza en la Administración Local. Uno de ellos es la falta de compromiso observada, para acabar con el vetusto y contaminante sistema de transporte público anterior. Frente a la mirada indolente de las autoridades, sigue la presencia de buses y camperos ilegales en zonas ya servidas por el MÍO. Capítulo aparte merece el transporte en moto, cuyo manejo raya en lo irresponsable. Pases entregados a la lata, ningún esfuerzo por contener u organizar, accidentes desbordados, caos vehicular. Y que decir de los inefables guardas cívicos, cuyo impacto en la vida ciudadana es nulo, y que se chupan recursos inmensos de otra forma destinados a la seguridad.Para rescatar la confianza se requiere determinación, persistencia y unas medida simples. En toda obra pública debe publicarse a los cuatro vientos el nombre de las personas responsables, el precio contratado y su duración. En segundo lugar es necesario establecer estrategias de mitigación destinadas a los vecinos de las megaobras, y planes de desvío eficaces. En tercer lugar debe considerarse la entrega del control del tránsito a la Policía Nacional y el traslado a ésta de los recursos hoy asignados a los guardas cívicos y a los de tránsito. Finalmente informar, informar e informar todo lo que pueda tener impacto en la vida del ciudadano.

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