Jubilados: a despertar

Jubilados: a despertar

Diciembre 01, 2014 - 12:00 a.m. Por: Antonio de Roux

Este es un país malagradecido, organizado para despreciar a quienes con su esfuerzo laboral contribuyeron a hacerlo grande. Después de los cincuenta años de edad es casi imposible conseguir empleo, y cuando la gente llega a los sesenta queda abandonada a su suerte en el mundo incierto de la ancianidad. Un rótulo que no se acompasa con las características vitales de la persona, pero que es impuesto de manera automática por la misma sociedad. Estos nuevos ‘ancianos’ quedan desenchufados, no tienen derecho a reclamar un puesto de trabajo ni a competir por una fuente estable de ingresos. Sus hojas de vida serán apartadas. Ningún head hunter, o caza talentos, cometerá el oso de someterlas a la consideración de un posible empleador. El asunto resulta más absurdo si se considera que a partir del 2015 la edad de jubilación será de 62 años para los hombres y 57 para las mujeres, y no existe una sola medida que proteja a esta población, o induzca a los empleadores a usar sus servicios.Con la excepción de algunas grandes organizaciones empresariales, en Colombia las personas mayores son también objeto de políticas discriminatorias explícitas. Incluso el primero en dar mal ejemplo es el propio Estado. Este basándose en discutibles criterios fuerza la salida de colaboradores ejemplares, en la flor de su capacidad productiva. Así pudimos constatarlo recientemente con los casos de Óscar Libardo Campo, director de la CVC y de Gloria Castro, alma y vida de Incolballet. Quienes han logrado una pensión de jubilación tampoco están libres de ser discriminados. Sus mesadas quedan sometidas a ajustes irrisorios. Y lo que es peor, les exigen contribuir con el 12% de sus ingresos al sistema de salud mientras la población laboral activa apenas aporta un 4%. Esto equivale a quitarles un mes de pagos cada año. El asunto es inadmisible frente al sentido común, pero también frente al sistema constitucional porque rompe el principio de igualdad entre los ciudadanos. Tal tratamiento odioso en materia de retenciones es bien conocido por el Presidente. Según información que circula en las redes sociales, el candidato Santos dijo el pasado mes de junio: “Sé que un anhelo de todos los pensionados es que se reduzca la contribución a la salud. Hay un proyecto de ley en el Congreso de la República, y yo voy a apoyar ese proyecto de ley. Eso en plata blanca quiere decir que se aumenta el ingreso, porque se reduce la contribución...” A su turno en la campaña electoral Germán Vargas, nuevo Vicepresidente, manifestó: “no puede ser que cualquier trabajador colombiano esté cotizando en materia de salud el 4% y los jubilados el 12%. Los jubilados en Colombia no tienen ingresos diferentes por lo que vamos a unificar el régimen...”.A pesar del compromiso expresado por nuestro primer mandatario, el proyecto de ley que pondría fin a esta situación inaceptable, se encuentra empantanado en el Congreso. Corren rumores en el sentido de que su aprobación no interesa al Ministro de Hacienda por razones de sostenibilidad fiscal. Pero la cuestión no puede quedar así porque afecta injustamente el sustento, las garantías fundamentales y la dignidad de infinidad de personas. Por eso los pensionados deben despertar, manifestarse, pedir respeto. No pueden seguir padeciendo un sistema que atenta contra sus derechos.

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