Hablan los aludidos

Febrero 14, 2011 - 12:00 a.m. Por: Antonio de Roux

A raíz de mi comentario sobre las contralorías, recibí tres comunicaciones que pongo a consideración de mis lectores.El doctor Carlos Hernán Rodríguez, contralor del Departamento, comienza por expresar su rechazo a la manera como este columnista habría pretendido desacreditarlo y subvalorar su trabajo. Señala el Dr. Rodríguez: “No fui gerente ni funcionario de la campaña a la Gobernación del Dr. Juan Carlos Abadía Campo, pero si lo apoyé y tanto esto como mi amistad con el Dr. Abadía, han sido un tema que siempre he reconocido frente a la opinión pública”. Agrega el Contralor “…no estimo que por esta razón se haya presentado sobre mi cabeza, una inhabilidad moral, pues como siempre lo he manifestado, amistad no es sinónimo o significa amanuencia (sic) y así lo han demostrado los resultados de la labor misional que está bajo mi dirección; el cargo se ha ejercido con responsabilidad moral dentro del ámbito de mi competencia, en procura no solo del fortalecimiento del control fiscal, sino del buen uso de los recursos públicos…”.Más adelante el Contralor regional indica que su despacho ha adelantado auditorias y procesos sobre temas como el déficit del Departamento, los gastos publicitarios de la Gobernación, las vigencias futuras y el sector salud. Según el doctor Rodríguez ello permitió recuperar $505 millones desde el 2008. Mi corresponsal concluye indicando que la Contraloría del Valle fue evaluada por la Contraloría General de la República, como la mejor del país, además de que el informe de Transparencia por Colombia la clasificó de primera por sus esfuerzos para contrarrestar la corrupción y cumplir su misión.Por otro lado Carmenza Erazo, contralora de Cali, reconoce las dos demandas interpuestas contra su elección. La primera de estas se falló de manera favorable a su permanencia en el cargo, mientras la segunda está para decisión. La doctora Erazo aclara que su entrada en funciones fue posterior a la destitución del alcalde Apolinar, pero aún así, durante el primer año de su gestión, ella formuló 91 reportes sobre la administración anterior, lo cual produjo 1.108 hallazgos remitidos a las autoridades competentes. También se detiene la Dra. Erazo, en informar que la Contraloría local está empeñada en un ambicioso plan estratégico. Esto llevó a la Contraloría General a destacar su despacho como uno de los mejores. Concluye la funcionaria indicando que en su concepto la corrupción no se soluciona con auditorias privadas. Esta última opinión es compartida en otra misiva por Jimmy Calderón, secretario de la Asociación de Servidores Públicos de Órganos de Control. Respeto mucho a los doctores Rodríguez, Erazo y Calderón, y no quiero poner en duda sus calidades profesionales, sin embargo el actual sistema de contralorías territoriales sigue sin convencerme. Primero: son entidades muy onerosas, con baja relación costo-beneficio. En conjunto las del Valle y Cali consumirán este año cerca de $28.000 millones, tomados de nuestros impuestos. Segundo: el politizado trámite usado para la designación de los directivos se presta a acuerdos que no convienen a la democracia, y han desdibujado su carácter técnico. Tercero: el procedimiento posterior y selectivo, aunque de origen legal, convierte los contralores en simples notarios de desastres.

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