Emcali ya tiene dueños

Noviembre 22, 2010 - 12:00 a.m. Por: Antonio de Roux

Como lo sugiere Rodrigo Guerrero en un escrito reciente, las Empresas Municipales de Cali fueron privatizadas hace años, no pertenecen más a los caleños. Quienes obran como propietarios son algunos politiqueros locales y ciertos sindicatos voraces. Ellos preferirían la peor de las desgracias antes que soltar tan jugosa teta. Los propietarios mencionados tienen ciertas características. En primer lugar no pagaron precio alguno por el negocio. En segundo lugar sacan las utilidades por anticipado a través de compensaciones económicas exorbitantes. Tanto es así que las prestaciones pagadas por la empresa, superan de lejos a las usuales en el sector de servicios públicos. Finalmente los dueños actuales, formados en la mentalidad del monopolio protegido, exhiben una indiferencia notoria frente a la calidad y oportunidad en la prestación de servicios. Por todo lo anterior siento repudio cuando esos políticos y esos sindicalistas tachan como “privatizadoras” iniciativas que no lo son, y entraban los esfuerzos por traer tecnología y capital nuevo a Emcali. Los individuos mencionados hacen declaraciones a nombre del interés ciudadano, pero en realidad no quieren que el patrimonio representado por la empresa llegue a beneficiar a todos los caleños; sólo los mueve el deseo de continuar felices de la pelota con su disfrute. Y lo que es sorprendente: creen que el grueso de los habitantes de esta ciudad somos tontos, no nos damos cuenta de su juego, no percibimos que su labia es movida por el beneficio particular. Voy a poner el caso del Acueducto. Todos sabemos que en ese servicio básico hay deficiencias. Cuando se reporta un daño grave es usual que no sea atendido de inmediato. Si la avería es de día probablemente se esperará a que sea de noche para repararla. Si se informa del hecho en medio de la semana, el problema se atenderá en días festivos. Claro, en uno y otro caso, al salirse de la jornada ordinaria, operarán los recargos y sobresueldos tanto legales como convencionales. Pero es más, cuando llegan las cuadrillas encargadas es frecuente que uno o dos operarios trabajen, mientras otros tantos observan y devengan sin participar. Se me olvidaba, como resultado de la intervención seguramente quedará un hueco abierto, un cráter amenazante en la vía, para que por siempre jamás haya constancia del insuceso. Frente a este panorama resulta encomiable la medida tomada por la administración de Emcali y su Gerencia de Acueducto, en el sentido de convocar el aporte externo para hacer más ágiles y eficientes las conexiones de servicios y los cambios de medidores. El programa, que tiene antecedentes exitosos, busca cobrar el suministro a miles de usuarios que hoy acceden al servicio en forma fraudulenta. Naturalmente el impacto positivo de esta medida en las finanzas de la empresa sería determinante. Los actuales dueños de Emcali, léase los politiqueros y algunos sectores sindicales, han visto amenazas en esa iniciativa, y madrugaron a descalificarla. Por eso unen su voz unos a otros para afirmar que con la vinculación de contratistas, se pretende una privatización velada o se busca justificar tal proceso. Pero tacan burro, los caleños ya sabemos que con la verborrea antiprivatización, esos personajes tan sólo persiguen proteger el dominio y los privilegios que hoy detentan.

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