El Tomate es cosa seria

El Tomate es cosa seria

Noviembre 18, 2013 - 12:00 a.m. Por: Antonio de Roux

Las noticias relacionadas con los congresistas, los magistrados de las altas cortes y los funcionarios cabeza de los organismos de control, son decepcionantes. Según registro publicado en El Tiempo, desde 1991 la remuneración de esos personajes se multiplicó por treinta y cuatro, mientras que en el mismo lapso el salario mínimo, aquel devengado por una inmensa proporción de los habitantes, apenas se multiplicó por once. Al periódico aludido se le escapó mencionar que a lo largo de esos años la ineptitud, la ineficacia y la corrupción campearon en el sector oficial. Esos altos heliotropos del Estado se mostraron incapaces de gestar soluciones perdurables en materia de justicia, salud, infraestructura, desarrollo rural, seguridad y empleo estable, entre otros asuntos.Frente a la circunstancia descrita la única salvación posible está representada por los ciudadanos conscientes, que se organizan para sacudirse de quienes pretenden continuar robándoles el futuro. Entre los grupos de inconformes con causa, viene ganado notoriedad el denominado Partido del Tomate, cuyos postulados y propuestas seducen a primera vista. Al efecto registro textualmente algunos de los conceptos consignados en su página de internet (www.partidodeltomate.co):-El Partido del Tomate es la plataforma para que pongamos al país de cabeza, para que cambiemos todo, para que los ciudadanos se tomen de una vez por todas lo que les pertenece: su gobierno, su democracia.-Queremos un partido que no crea que se las sabe todas, uno de preguntas que estimulen el debate y no de respuestas dogmáticas, uno que no ignore al ciudadano como parte de la solución.-Tomate es también TÓMATE y esa tilde traía en si una inmensa transformación: que los ciudadanos nos tomáramos la política. -¿Que tal si creamos un partido en el que los candidatos sean ciudadanos y no políticos?Un aspecto distintivo del movimiento es la aplicación del concepto de Democracia 2.0, el cual utiliza las redes sociales y las nuevas tecnologías en la acción política. Ello permite el diálogo permanente y personalizado con los simpatizantes. El Partido del Tomate ha tenido gestos de valor simbólico orientados a exponer los vicios de la vida pública. En este orden de ideas vistieron al Señor de los Cristales con una túnica vistosa en la cual registraron la ya célebre frase del Papa Francisco: “Los corruptos son el anticristo”. También han efectuado “tomatinas” o lluvias de tomates, contra la guerra, los protagonistas armados y algunos actores controversiales de la vida nacional. Más recientemente los activistas de la agrupación realizaron plantones y encadenamientos, y ahora están formulando tutelas ante las autoridades electorales. Buscan el cambio de las interpretaciones discriminatorias que impiden a los movimientos emergentes modificar las listas inscritas. También persiguen reformar las normas sobre garantías pecuniarias, un entramado que favorece a los partidos tradicionales y elimina las propuestas electorales surgidas de la ciudadanía.El Partido del Tomate es una esperanza que afronta grandes retos. Tiene que pasar de los símbolos a las propuestas concretas y a las realizaciones. Su poderosa filosofía debería llevarlo a atraer y representar a los ciudadanos en general, no solo a quienes hoy por hoy se sienten indignados.

VER COMENTARIOS
Columnistas