El lento paso de ciertos magistrados

El lento paso de ciertos magistrados

Abril 18, 2016 - 12:00 a.m. Por: Antonio de Roux

En Colombia existe consenso sobre las múltiples falencias de la administración de Justicia. Pero resulta asombroso que cuando la ley intenta soluciones, sean dignatarios de la misma rama judicial quienes con su paso lento, ponen en entredicho la posibilidad de mejorar las cosas.Un episodio diciente en esta materia se está viviendo en nuestra ciudad, y tiene que ver con la aplicación de la ley 1285 de 2009, la cual dio vida a los juzgados de pequeñas causas y competencia múltiple, asignándoles la tarea de dirimir aquellos conflictos menores surgidos entre los ciudadanos. Hablamos aquí de pleitos, sucesiones, restituciones de inmuebles, litigios intrafamiliares, cobros jurídicos cuando ellos son de ínfima cuantía.Los nuevos despachos que obran de manera oral y se distribuyen por localidades y comunas, presentan ventajas innegables: permiten descongestionar los juzgados tradicionales; facilitan los fallos al seguir un procedimiento de carácter abreviado; acercan los operadores judiciales al ciudadano y su contexto; hacen realidad los principios de facilidad de acceso, celeridad y eficiencia en la administración de justicia.No menos importante es que estos mecanismos para la ágil solución de conflictos ayudan a prevenir riñas, las cuales con frecuencia terminan en la muerte de alguno de los contendientes. En este punto es oportuno recordar que los homicidios constituyen una de las causas principales de mortalidad en nuestro país, y una gran proporción de esos muertos se origina en problemas de convivencia que el Estado podría resolver a través de su aparato judicial.Teniendo en cuenta las bondades del nuevo sistema, el Consejo Superior de la Judicatura hizo una prueba piloto creando en Cali tres juzgados de pequeñas causas y competencia múltiple. Para ponerlos a funcionar se contó con el apoyo del alcalde Guerrero, quien asignó los espacios respectivos en las casas de justicia de Aguablanca y Siloé. Cada despachó fue dotado, además, con salas de audiencias y tecnología de respaldo al trámite oral. En noviembre del año pasado ante los buenos resultados obtenidos, el mismo Consejo de la Judicatura resolvió convertir en permanentes los tres juzgados ya establecidos y crear ocho más, para llegar a un total de once nuevos despachos en la ciudad. El Consejo también apropió recursos para el funcionamiento de estas dependencias a partir del 1 de diciembre del 2015. A su turno el alcalde Armitage puso su cuota destinando una sede apropiada en la casa de justicia de Alfonso López. Pero entonces surgió algo inesperado. A pesar de la buena voluntad del presidente del Tribunal Superior, doctor Antonio Valencia y del carácter prioritario que al asunto confieren tanto el Personero como el Secretario de Bienestar Social de Cali, ciertos integrantes de la corporación no se ponen de acuerdo para elegir los ocho jueces que faltan.Por supuesto las preguntas que rondan entre la ciudadanía son múltiples: ¿Qué intereses personales o de grupo gravitan en la magistratura para dilatar los nombramientos? ¿Hay de por medio un juego no zanjado en materia de cuotas burocráticas? ¿Acaso alguien está buscando que los recurso se asignen a los despachos de la justicia tradicional?Ojalá los magistrados anden rápido, nombren a los nuevos jueces y disipen las inquietudes sobre su comportamiento.

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