Educación: cambios ya

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Como sucede en este país banal y mediático el escándalo no...

Educación: cambios ya

Diciembre 30, 2013 - 12:00 a.m. Por: Antonio de Roux

Como sucede en este país banal y mediático el escándalo no duró. Pocos recuerdan que al comenzar el mes de diciembre fuimos impactados por noticias alarmantes sobre la pobre calidad de nuestra educación. Repasemos los datos: según el Proyecto Pisa el 74% de los estudiantes colombianos de secundaria carece de las competencias básicas en matemáticas; el 56% no alcanza el nivel mínimo en el campo de ciencias, y el 51% adolece de las habilidades esenciales en materia de lectura. Como consecuencia de estos registros nos ubicamos en el puesto 62 entre los 65 países examinados. EL resultado aludido constituye una vergüenza nacional, y señala que no estamos utilizando la educación como instrumento para mejorar la equidad y la inclusión social. Los estudiantes mal preparados serán pésimos profesionales y no tendrán acceso a oportunidades mejores, ni a remuneraciones razonables. Además los datos indican que seguimos fomentando la creación de un país verbalizado y leguleyo. No hemos caído en cuenta que sin ingenieros y científicos suficientes será imposible acceder al progreso.La situación comentada sería motivo de declaratoria de calamidad pública en cualquier nación civilizada. Una sociedad comprometida con el desarrollo integral de su recurso humano habría enjuiciado a los funcionarios responsables, la coalición gubernamental estaría en crisis y los maestros liderarían una reflexión sobre las prácticas docentes. También se estarían movilizado los ciudadanos para establecer las causas del vergonzoso resultado e identificar las soluciones. Pero en nuestra querida Colombia nada de eso sucede, el asunto se menosprecia cuando no es ignorado. La Ministra de Educación, que exhibe logros innegables en materia de cobertura y diminución de la deserción, aparece con unas declaraciones más bien frías, bajándole el tono a lo acontecido. No aprovecha la oportunidad para convocar el apoyo de la opinión pública en torno a una política contundente sobre calidad educativa. Tampoco da pasos para universalizar iniciativas valiosas de su despacho como el programa ‘Todos a Aprender’, que busca dotar las escuelas de mayores recursos y maestros más capacitados. Por su parte Fecode, el sindicato de los educadores, evade las cuestiones de fondo y trata de pescar en río revuelto. Reacciona politizando el asunto, ataca los indicadores establecidos por el Ministerio y llega a afirmar: “… lo que la Ministra de Educación no podrá entender, como buena neoliberal, es que los indicadores de eficiencia y eficacia, en el marco de la lógica de ese modelo de desarrollo, son incompatibles con la verdadera calidad educativa”. Las estrategias para hacer posible una educación de calidad están inventadas. Un estudio reciente de la Fundación Compartir las reseña: 1) Formación del maestro previa al servicio. 2) Sistemas adecuados de selección a fin de vincular los mejores profesionales. 3) Evaluación para el mejoramiento. 4) Formación en el servicio mediante el acompañamiento. 5) Mejor remuneración y reconocimientos.La solución estaría al alcance si el Ministerio lograse arbitrar los recursos requeridos para financiar los cambios, y si Fecode asumiera una actitud flexible y razonable, verdaderamente patriótica, para facilitar esta transformación que Colombia reclama a gritos.

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