Destino, autoridad

Destino, autoridad

Julio 18, 2011 - 12:00 a.m. Por: Antonio de Roux

En Yumbo se viene dando una guerra sin cuartel por el control de la administración municipal. El enfrentamiento ha cobrado más de una docena de muertos entre empleados y personas vinculadas a la vida pública. Algunos medios de prensa se refieren a la presencia de grupos ilegales, que estarían disputando el control del municipio industrial más rico de Colombia. Un botín de decenas de miles de millones, cuya jugosa nómina llega a los 2.000 empleos. Se equivocan quienes piensan que lo sucedido en ese ente territorial no nos incumbe. Muy al contrario, la pulcritud y la eficiencia de los gobernantes elegidos en Yumbo, es determinante principal del bienestar de los caleños. Para sustentar esta afirmación detengámonos a considerar la decadencia del medio ambiente que sufre el norte de Cali. Un reciente estudio de la CVC relacionado con la calidad del aire, confirmó lo que muchos intuíamos. Las fábricas asentadas en la parte de Acopi-Yumbo, emiten anualmente miles de toneladas de partículas contaminantes. Como resultado en ese sector se presenta un promedio de 60 microgramos de elementos en suspensión, contra los 50 que son el máximo permitido por la normatividad vigente. No es mi intención causar alarma, pero resulta claro que una buena proporción de esas sustancias va a parar a los pulmones y a la humanidad de cuatrocientas o quinientas mil personas que moran en nuestro municipio. El aire contaminado no se encuentra solo. También están los olores fétidos. Los habitantes de la zona mencionada, están acostumbrados a identificar con precisión el aroma característico de cada fábrica y el de los productos que ellas procesan. A estos inconvenientes se suma el tráfago de camiones que, sin control alguno, mueven materias primas y mercancías por las calles de los barrios cercanos. Pero estos males no son los únicos, faltaba mencionar el ruido atronador de innumerables bares, tomaderos y discotecas. Tampoco pueden ignorarse las descargas contaminantes originadas en el territorio yumbeño y que caen al río Cauca. El único punto es que éstas no envenenan a la gente de aquí, sino a aquella afincadas de Vijes para abajo.Al final la ecuación queda así: Cali pone los servicios públicos y el mercado, pero también los enfermos, las vías dañadas, las incomodidades y el estrés de sus gentes. Yumbo cobra impuestos y engorda sus arcas. Jamás a las autoridades del vecino municipio, ni a su clase política, les ha interesado tomar acciones para defender el sosiego de quienes habitan en la Sultana. La cuestión de fondo es que las circunstancias políticas de los municipios colindantes con la capital del Valle, y los intereses allí comprometidos, no pueden seguir determinando la calidad de vida de millones de caleños. Por eso llegó la hora de exigirle a los candidatos a nuestra alcaldía que se comprometan con la creación del Área Metropolitana, figura abordada en la nueva Ley de Ordenamiento Territorial. El trámite no es difícil, apenas se requiere conseguir firmas equivalentes al 5% del censo electoral de los territorios vinculados. Cumplido este paso vendría una consulta popular en la que seguramente se aprobaría la iniciativa. Al fin y al cabo los seres sensatos saben que sólo una autoridad común, es capaz de orientar los destinos convergentes de los pueblos.

VER COMENTARIOS
Columnistas