Azúcar y medios

Junio 01, 2015 - 12:00 a.m. Por: Antonio de Roux

A todas luces resulta censurable la forma superficial y tendenciosa como algunos medios bogotanos vienen abordando los asuntos del agro vallecaucano y en particular de la industria azucarera. El detonante para sus expresiones fue el cierre de Mondelez, la empresa que producía los Chiclets Adams en Cali, situación que sin sustento alguno imputaron a los precios del azúcar. Digo que la acusación carece de fundamento porque el azúcar representa un costo pequeño en la industria de golosinas. Además, debe considerarse que los productores de alimentos tienen puertas abiertas para importar azúcar libre de aranceles si en el exterior encuentran condiciones mejores. Es cierto que las circunstancias climáticas llevaron a varios ingenios a realizar de manera coincidente sus mantenimientos, lo cual presionó el alza temporal en el valor del endulzante, pero el hecho es que en términos generales nuestros precios internos al consumidor son inferiores a los vigentes en buena parte del mundo.La importancia social de la actividad azucarera-panelera, que genera más de medio millón de empleos y provee bienestar a dos millones de compatriotas, ha llevado a una relación colaborativa entre el sector y el gobierno. Tanto es así que en reciente comunicación los representantes de casi todos los ingenios, manifestaron su apoyo al proceso de paz, mientras valoraban la defensa que el gobierno nacional ha realizado de instrumentos de política agropecuaria como el Sistema Andino de Franjas de Precios y el Fondo de Estabilización de Precios del Azúcar. Dos estrategias eficaces para asegurar el abastecimiento, los precios razonables y la sostenibilidad de esa industria.La revista Semana de manera incomprensible tuerce el sentido a estas realidades para hablar de “alta tensión” con el Presidente, achacarle a éste un ánimo revanchista que él no posee y sugerir que es solo por los beneficios artificiales y los aranceles proteccionistas pagados por el consumidor colombiano, que los ingenios mantienen su rentabilidad. Las afirmaciones contenidas en Semana son tan apartadas de la verdad que resultan inaceptables, y deberían llevarnos a cerrar filas para defender la principal contribución del Valle a la economía nacional.Afortunadamente hay iniciativas locales encaminadas a contrarrestar la mala leche de los medios capitalinos. Es el caso de la campaña ‘De Cali se habla bien’ que El País lanzo en su edición de ayer. El proyecto constituye aporte determinante para rescatar la autoestima colectiva, restablecer confianza entre los ciudadanos y derrotar el canibalismo verbal o ‘calibalismo’. El ‘calibalismo’, monstruo que corroe nuestras relaciones, con frecuencia pretende pasar desapercibido. Es patético ver como algunas de nuestras plumas destacadas creen bobo al lector. Por eso comienzan sus escritos haciendo una introducción en la cual condenan los comentarios insidiosos o malevolentes para luego despacharse, atacar ferozmente y acabar la honra, la reputación y la imagen de alguna persona o institución. Por eso propongo a quienes lean estas líneas que hagamos una contribución a la armonía. Si nos topamos algún escrito que comienza con denuncias al ‘calibalismo’ huyamos, dejemos de leer, porque seguramente a continuación el mismo autor con desparpajo intentará destruir, sacarle los ojos, a alguien inerme.

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