A limpiar el Congreso

A limpiar el Congreso

Noviembre 05, 2012 - 12:00 a.m. Por: Antonio de Roux

A lo largo de los últimos años muchísimos congresistas nos cubrieron de vergüenza. Mientras los paramilitares aplicaba métodos aprendidos de la guerrilla en materia de desplazamiento y exterminio de la población civil, decenas de ‘padres de la patria’ se hacían elegir o reelegir gracias al voto ensangrentado que les aportaban las mal llamadas Autodefensas. Aquellos congresistas malandros estaban movidos por la compulsión mezquina de mantener sus privilegios. En pesos de hoy eso significa ganarse 20 millones mensuales, más prestaciones plenas y régimen especial de jubilación; nómina personal de asesores por 27 millones de pesos al mes; carro blindado y conductor; un pasaje aéreo semanal a cualquier lugar del país y minutos de celular a discreción. Lo anterior sin contar el beneficio de colocar amigos, parientes y válidos en los organismos del Estado. Especialmente en la Rama Judicial, con la cual subsistirían acuerdos para intercambiar favores y nombramientos. El connubio perverso de ‘paras’ y parlamentarios, llevó a que más de 100 congresistas fueran investigados por parapolítica, mientras cerca de 60 han sido sentenciados. A lo anterior se suma un hecho que ofende cualquier conciencia: de los últimos 13 presidentes del Senado 11 han sido encausados por sus para-nexos, y cuatro de ellos resultaron con condena. Ahora bien, las dimensiones de esa asociación maldita entre paracos y parlamentarios aún no se conoce en su verdadera extensión. En los últimos días se ha comenzado a investigar como posiblemente incursos en tal clase de vínculos a los senadores Juan Fernando Cristo, Juan Manuel Corzo y Eduardo Merlano. Nótese que el senador Merlano ya tenía sanción de destitución por pretender evitar una alcoholemia, aquel examen salvavidas ya rutinario. Los familiares y herederos de los congresistas, a su turno, también vienen haciendo valer sus prerrogativas. Una hermana de Patrocinio Sánchez, ex gobernador del Chocó sancionado por peculado, y de Odín Sánchez ex parlamentario condenado por parapolítica, pasó a ocupar el puesto de este último en el Congreso. Mientras tanto los beneficiarios de un representante fallecido lograron que le reliquidara la pensión, la cual pasará de $3.4 millones a $22.1 millones por mes, además de un pago tasado en $2.110 millones por concepto de retroactividad e intereses. Estos datos teníamos en mente cuando un diario bogotano dio a conocer que los congresistas Juan Lozano, Armando Benedetti, Roy Barreras, Juan Fernando Cristo, y Simón Gaviria, pretenden abandonar el Congreso de la República. Al parecer algunos de ellos quieren buscar un destino en el ejecutivo. Según otra versión no se sienten cómodos en el parlamento, la nave que ellos mismos ayudaron a cargar de estiércol. Es curioso porque esos líderes, habiendo podido hacerlo, nunca tuvieron el coraje de un flautista de Hamelin: fueron incapaces de impulsar estrategias para limpiar de roedores e indeseables sus propios partidos. Frente a la inmundicia aposentada en el Congreso, viene abriéndose paso un proyecto ciudadano encaminado a revocar el mandato de sus miembros, desmontar sus privilegios indignantes y prohibirles legislar en beneficio propio. Apreciado lector, ¿No le parece que llegó la hora de apoyar esa iniciativa?

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