Unas elecciones y un adiós

Unas elecciones y un adiós

Mayo 30, 2014 - 12:00 a.m. Por: Angela Cuevas de Dolmetsch

Las grandes ganadoras de las elecciones del domingo fuimos las mujeres. Si en una sola se hubieran conjugado las tendencias políticas de las dos candidatas, no hay duda que con ese 30% tendríamos una mujer Presidenta como ya lo han hecho otros países de Suramérica.Clara López, sin maquinaria en el Valle logró la segunda votación en Cali, en Palmira, en Yumbo, Candelaria, Cerrito y la primera en Florida. Más votos que el Polo Democrático en las elecciones parlamentarias y muchísimos más que Jorge Iván Ospina para su candidato de la Alianza Verde. Esos votos no son transferibles, son el cariño de las mujeres del Valle y de sus familias a quienes las matriarcas lograron convencer. Ahora viene el golpe de Estadio. ¿Hasta qué punto el triunfo o la derrota de Colombia frente a Grecia le pueda servir a uno u otro candidato? Si nos invade la tristeza nos quedaremos en la casa, y si ganamos, de pronto los indecisos salen a votar por Santos. Entre más abstención, más colombianos en el Mundial, más lluvia, más se beneficia la maquinaria, pero también cada ciudadano maltratado por la administración, por la burocracia, las colas interminables para reclamar los subsidios o funcionarios sin vocación de servicio menos votos par el candidato Presidente. Ojalá que los paracos no conviertan sus provincias en ríos de sangre y las mujeres tendremos que votar por la paz pues no queremos parir más hijos para la guerra.***Luz Marina Se nos fue la amiga, la compañera de la infancia, con la que jugábamos y hacíamos pilatunas, la de las clases de baile y los primeros novios. Se fue Luz Marina con la que compartimos las tristezas y las alegrías de nuestros hijos y los achaques de la madurez. Se fue sin despedirse después de uno de nuestros frecuentes encuentros con las otras niñas de la clase que vienen a escampar las inclemencias del exilio. Siempre hemos pensado que como liceístas éramos inmortales, y cada reunión iba a tener un mañana pero esta vez será una menos. Desde pequeña afable, nunca contestataria, se especializó en Derecho de Familia, una disciplina de buen samaritano y desde allí ayudó a las compañeras que en alguna forma cayeron víctimas de la violencia psicológica, el mal oculto de tantos matrimonios. Fue la compañera de Enrique por muchos años, una hija, una hermana, una madre y una abuela ejemplar. Qué vacío que nos dejas Luz Marina, ¿será que en algún otro lado volveremos a compartir?

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