Techos de Cristal

Noviembre 04, 2011 - 12:00 a.m. Por: Angela Cuevas de Dolmetsch

Después muchos años de sufrir los efectos del techo de cristal en el que se han estrellado por décadas mujeres con excelentes capacidades profesionales y de liderazgo, pareciera que Colombia está cambiando. La ley de cuotas que logramos en la constituyente junto con Merceditas Lloreda, María Teresa Arizabaleta, Betina de Franky, Elsy Díaz, Alba Luz Pantoja, Julieta Rodríguez, entre otras, está por fin penetrando en uno de los bastiones más recalcitrantes del patriarcado, las elecciones para cuerpos colegiados.La reforma política introdujo este año la exigencia de un 30% de mujeres en las listas para Corporaciones Públicas y los resultados no se hicieron esperar. En la Asamblea Departamental del Valle de 21 Diputados, seis son mujeres, en el Concejo de Cali la misma proporción, cifras que contrastan con sólo cuatro alcaldesas elegidas en las 32 ciudades capitales de Colombia y en los 32 departamentos menos del 10%, con una efímera participación de tres gobernadoras. Falta ver cómo se compondrán los Gabinetes que por ley deben tener un mínimo de 30% de mujeres, a los cuales el Observatorio de Género viene haciéndoles seguimiento.¿Cuál es el reto de éstas mujeres elegidas o nombradas? Componer la bancada de las mujeres como lo ha hecho el Congreso y proponer reformas que beneficien a sus congéneres. En Cali necesitamos más hogares de paso para mujeres maltratadas, respuestas concretas al abandono, planes de viviendas productivas para mujeres cabeza de hogar, como lo tiene Palmira con la Ecoaldea Nashira, con posibilidad de tener cultivos de pan coger y seguridad alimentaria. Espacio para microempresas sin necesidad de salir de sus casas a trabajar. Propuestas de mercadeo de sus productos con las empresas privadas, área en la cual el Alcalde electo tiene muchísima experiencia con el proyecto de VallenPaz.Ahora tenemos en Cali el WWB, convertido en banco gracias a la persistencia y liderazgo de Clarita Serra. Esta ONG especializada desde hace tres décadas en microcrédito y acompañamiento empresarial es otro logro de las vallecaucanas, sobretodo de aquellas que venían del sector financiero, un área donde todavía el techo de cristal no les ha permitido llegar a las gerencias y a las presidencias de las juntas directivas. Hace 31 años, Margarita Guzmán, una banquera de ‘raca mandaca’ trajo a Cali la afiliación al Banco Mundial de la Mujer y junto con Sary Levy, Clara Serra y un grupo de mujeres empezaron con un capital semilla a otorgar prestamos para empresitas en cantidades pequeñas, respaldadas originalmente por la FES. Hoy este banco de origen caleño y femenino es orgullo para Cali y Colombia.P.D. Se nos fue Lucy Tejada, la liceísta que cuando tenía 10 años dijo yo quiero ser pintora. Nos deja una obra importante que Cali no puede desperdiciar.

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