Ser colombiano

Ser colombiano

Septiembre 20, 2013 - 12:00 a.m. Por: Angela Cuevas de Dolmetsch

En años recientes el mundo ha empezado a ver de forma distinta a los colombianos y colombianas y la mala fama de épocas del narcotráfico se desvanece sobre todo en países del Norte y Europa. La diáspora colombiana, de tan buena calidad, ha convertido a nuestros compatriotas en trabajadores honestos, diligentes y rebuscadores apetecidos en los mercados laborales y generadores de ingresos para sus familias en su país natal. Las remesas son la segunda fuente de divisas tras el petróleo. Los colombianos son personas ordenadas y buenos profesionales. Nos habíamos olvidado tener pena al decir que éramos colombianos, por eso visitar a nuestros vecinos del Sur que hablan nuestro propio idioma, es revelador. En Uruguay, que tiene un gobierno de izquierda, a los colombianos nos consideran todavía narcotraficantes con un gobierno que pesca peleas con sus vecinos y que tiene la ilusión que las Farc van a hacer la paz, “¿entregar las armas?, que ilusos pueden ser los colombianos”, me comentó una persona del gobierno uruguayo. En Chile somos bienvenidos pero es un país como el nuestro, con tasas altas de crecimiento y a diferencia de Colombia con cifras bajas de desempleo, y una clase media próspera y acuciosa. La diáspora colombiana ha llegado a Chile, allá las cosas son fáciles sobre todo para nuestros profesionales jóvenes, muchos de ellos desempleados como me contaba un barranquillero ingeniero mecánico, “o me iba para Bogotá o para el exterior y con mi novia decidimos que era mejor Chile”. En tres meses y conociendo la estrategia, consiguió cédula de extranjería, pasaporte de trabajo y lo ubicaron como guía turístico aunque cree que con su grado homologado conseguirá empleo en su profesión. A diferencia de Estados Unidos, médicos y odontólogos pueden ejercer en Chile, y modestia aparte nuestros grados universitarios nos capacitan para trabajar bien en el mundo. El salario mínimo son 300 dólares pero la mayor parte de la gente gana más.Su novia, arquitecta, no se ha podido organizar laboralmente; las mujeres colombianas ganan bien si trabajan en cafés al estilo de los nuestros en los años 50, sitios solo para hombres que en Chile son atendidos por niñas provocativamente vestidas, y aunque no es un requisito sine qua non terminan como trabajadoras sexuales ganando eso sí gran cantidad de dinero, ¿pero a que costo? La inseguridad de las ciudades es un mal mundial. En Montevideo los conjuntos residenciales de interés social están cercados con alambre electrificado y en Santiago el único taxi que cogí me alteró el taxímetro, cambió los billetes que le di por dos de menor valor y ya iba con rumbo desconocido cuando accedí a darle lo que tenía para que parara en un semáforo y poderme bajar. Si es seguridad, no es Santiago donde nos debemos ir.

VER COMENTARIOS
Columnistas