Se salva Buenaventura

Febrero 17, 2017 - 07:01 p.m. Por: Angela Cuevas de Dolmetsch

Cada vez que voy a Buenaventura, ya sea en mi camino a Gorgona o como la última vez a darle la despedida a nuestro buzo instructor y amigo, que escogió la inmensidad del mar como su lecho permanente, me lleno de nostalgia al ver lo poco que el Puerto progresa.
Buenaventura es nuestro puerto del Pacífico, y el Pacífico es la entrada al gran comercio asiático y el acceso al gigante del siglo 21: la China. Sus terminales marítimos movilizan alrededor de 15 millones de toneladas de carga, nadie duda de la importancia comercial y estratégica de nuestro Puerto, sin embargo, las incontables administraciones nunca han logrado que las miles de obras planeadas se ejecuten. Buenaventura sigue pareciendo un tugurio africano. Ha sido una ciudad azotada por la violencia, presa del narcotráfico y por alguna razón con altísimas tasas de violencia intrafamiliar. Nunca pude entrevistar a un alcalde para mi programa el Ágora y hace algunos años me recibió un secretario paisa que era el único que ese lunes estaba sobrio. 

En su campaña, la gobernadora Dilian Francisca Toro, que se le mide a las más complejas y difíciles tareas, se comprometió a que sacaría a Buenaventura de la pobreza y la marginalidad. No muchos le creyeron pero ahora con gran sorpresa vemos que el Proyecto del Complejo de Actividades Económicas de Buenaventura, Caeb, congelado por más de 10 años, por fin se le ven luces de arrancar.

Simón Gaviria, director Nacional de Planeación, la semana pasada le dio un nuevo impulso a este proyecto que apoya no solo Planeación Nacional y la Gobernación del Valle, y naturalmente la Alcaldía de Buenaventura, también los consejos comunitarios de Gamboa y la Caucana, entre otras entidades. Este proyecto busca generar un cambio social y económico sustancial de Buenaventura en 20 años o sea convertirlo en un Singapur latinoamericano con colombianos en vez de asiáticos.

El proyecto de nuevas ciudades que desarrolla Planeación Nacional busca logra la inversión extranjera y la generación de 60.000 empleos. No se descarta una inmigración de asiáticos, que como decía mi padre en una frase hoy políticamente incorrecta, ayudaría a mejorar la raza. Desde ahora el proyecto ‘Todos somos Pacífico’ que impulsa la empresa privada piensa invertir 47.7 millones de dólares para el acueducto, 22 para alcantarillado y 8.6 para aseo. Ojalá el reciclaje. El influjo del Asia no solo económico sino humano debería inyectar un poco de disciplinas a los creativos habitantes de Buenaventura. La diferencia entre los japoneses que no son creativos como los colombianos pero sí tremendamente disciplinados, es que un japonés llega a las citas con 20 minutos de anticipación mientras que los colombianos no solo llegamos tarde, sino que a veces en el camino decidimos si vamos o no, o si cambiamos de parecer y decimos una mentira piadosa. ¿Cómo inyectarle a este proyecto de Buenaventura una gran dosis de disciplina que viene también de la mano de la honestidad? 

@atadol

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