¿Se empobrece Colombia?

Enero 22, 2016 - 12:00 a.m. Por: Angela Cuevas de Dolmetsch

Empezamos el 2016 con un pánico generalizado por la caída de los precios del petróleo y el déficit en la Balanza de Pagos, generando un efecto dominó sobre la Bolsa colombiana. Las compañías que transan sus acciones en la Bolsa de Valores valen en el mercado un 25% menos que el año pasado que con la devaluación del peso equivale en dólares al 43%. No solo son Ecopetrol y Pacific sino las acciones de Bancolombia, del grupo Aval, del grupo Argos, Avianca y el Éxito entre otros. Ya Luis Carlos Sarmiento ha bajado del puesto No 40 en el ranking de Bloomberg entre los hombres más ricos del mundo al No. 100. Tampoco ayudan los escándalos de Interbolsa y el sistema financiero que destruye la confianza de los inversionistas. La gente del común había comprado como una inversión rentable acciones de Ecopetrol y hoy estas han bajado de 5.600 pesos en enero del 2013 a 978 pesos en el 2016. O sea que algunos colombianos que no guardaron sus dólares de las remesas familiares debajo del colchón se han ido empobreciendo. Sigo creyendo que la mejor inversión son la salud y los ladrillos, más rentable que la tan publicitada inclusión financiera.Aunque la esperada devaluación del peso sobrevaluado por años debería hacer los productos colombianos de exportación más competitivos, lo cierto es que la misma sobrevaluación habría lesionado el aparato productivo del país y no ha logrado sustituir ni siquiera parcialmente los ingresos del petróleo. Efectivamente esta Navidad se vieron menos zanahorias importadas y empezaron a aparecer productos colombianos a veces artesanales como el queso y yogurt de cabra que produce con tanto esmero Tita Navia en Jamundí, en remplazo del importado de España que se volvió prohibitivo por su alto costo.En esta crisis hay un rubro que los analistas pasan por alto son las remesas familiares de los colombianos en el exterior, la cenicienta de la Balanza de Pagos, que el mismo gobierno la denomina “remesas de trabajadores”. Entre enero y septiembre del 2015 llegaron a Colombia US$ 3,377 equivalente a 1.5% del PIB y 8% de los ingresos corrientes de la Balanza de Pagos y que además ha registrado un incremento anual del 14.4%. Los colombianos que reciben remesas están hoy más ricos; sus 300 dólares que en la Navidad el año pasado equivalían a 750.000 pesos, en diciembre de este año son 987.900 pesos. A ellos si les beneficia la devaluación del peso y como las remesas llegan directamente al bolsillo del beneficiario, el millón y medio de colombianos que envía dinero del exterior sostiene a 4 millones de compatriotas de los estratos más vulnerables. No todos los colombianos se empobrecen, no obstante la discriminación odiosa frente a las remesas de una buena parte del sistema financiero.

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