Revaluación y desempleo

Revaluación y desempleo

Octubre 22, 2010 - 12:00 a.m. Por: Angela Cuevas de Dolmetsch

El presidente Santos ha ofrecido compensación financiera a los sectores más afectados con la revaluación del peso que sólo en este año alcanza el 12,58%, mucho más alta que en otros países de Latinoamérica. México, que le sigue a Colombia, tiene el 4,99%. Los exportadores vienen pataleando, sobretodo los floricultores, una industria rica en mano de obra femenina y que encuentra difícil competir en un mercado en que los productos colombianos resultan muy costosos, obligando a los industriales a recortes de personal y al correspondiente desempleo, uno de los flagelos de nuestra economía. El subsidio que se les otorgó en la pasada administración, ya se convirtió en escándalo de corrupción. El presidente Santos basó su campaña en una gran promesa, “empleo y más empleo”, y no se puede dar el lujo de no cumplir. Si el país sigue importando zanahorias y hortalizas, no hay duda que sólo a base de construcción de carreteras y de vivienda de interés social no se va a resolver el problema. Un sector que tanto el Gobierno como los medios de comunicación han ignorado son las remesas. Hay unos cinco millones de colombianos trabajando en el exterior producto de las diásporas de nuestra historia reciente. Ellos sostienen a un número considerable de familias con un promedio de US$250 de envíos mensuales o remesas y que con la revaluación han pasado de ser $750.000 cuando el dólar estaba a $3.000, a $450.000 con el dólar a $1.800. Durante muchos años no se consideraban desempleados; hoy, con el aumento del costo de la canasta familiar están empobrecidos y son parte de los colombianos que están buscando trabajo. No hay que olvidarse que otro corolario de la revaluación es que Colombia se ha convertido en un país costoso, donde los salarios no son consistentes con el costo de vida, llevando a muchos a estar por debajo del nivel de pobreza.Queremos parapetarnos en la guerra de las divisas entre Estados Unidos y China. El Gobierno colombiano es en parte culpable por el gran endeudamiento de la administración pasada, por la falta de coherencia en el control de los capitales golondrinas y por los paños de agua tibia con las tasas de interés que siguen siendo muy atractivas para los inversionistas mundiales. Los capitales golondrina no generan crecimiento sino una inestabilidad cambiaria que día a día se pone mas crítica. Si el Presidente quiere cumplir con su proyecto bandera de reactivación del empleo, tiene que convencer al Banco de la República que la solución tiene que ser ya, así el servicio de la deuda nos resulte más costoso. Presidente, los jefes de hogar siguen desempleados y viviendo del rebusque en la informalidad de la economía colombiana.

VER COMENTARIOS
Columnistas