Paradojas de la Diáspora

Paradojas de la Diáspora

Diciembre 02, 2011 - 12:00 a.m. Por: Angela Cuevas de Dolmetsch

Seis millones de colombianos viven en el exterior de todas clases y tendencias, desde los que se fueron a estudiar hasta los que en busca de mejores oportunidades emigraron tanto legal como ilegalmente.Muchos se quedaron, otros regresaron como Juan Manuel Santos para asumir el liderazgo político que el destino le tenía presupuestado. El estudiante barbudo que participaba en las manifestaciones de la izquierda en la London School of Economics volvió al Alma Mater ya con el vestido de corte impecable que lo caracteriza, como el Presidente de la República de Colombia. Allí como “Pedro por su casa”, lo recibió el decano y dictó una conferencia en perfecto inglés a un reducido grupo de personas. Afuera otros emigrantes colombianos que en alguna forma recibieron información privilegiada sobre el atuendo que vestiría el Presidente montaron una manifestación personificando al mandatario y al son de tambores lo mostraron con las manos untadas de sangre. El personaje que dirigía la manifestación dijo haber estado entre el exclusivo grupo de invitados, cuyas identidades habían sido escudriñadas con meses de anticipación por los organismos de seguridad. ¡En todos lados se cuecen habas!El mismo día una noticia publicada en la revista Nature Medicine y reproducida por la BBC de Londres le daba la vuelta al mundo. En la Universidad de Stanford otro colombiano revolucionaba el establecimiento científico al reproducir células del cerebro, provenientes de neuronas extraídas de células madres sacadas de la piel de un niño autista. Por primera vez una enfermedad mental puede estudiarse examinando células del cerebro de un paciente vivo. Así Pudo experimentar con una droga para reversar el autismo.Don Ca vive en Murcia, emigró hace 30 años a Inglaterra porque no entró a la Universidad del Valle a estudiar ingeniería y su familia no pudo financiarle una carrera en un universidad privada. Fundó en Londres un restaurante en un barco a la orilla del Támesis y allí estuvo hasta que unos mafiosos armaron una balacera que lo obligó a dejar su negocio. Se fue a España donde tiene una lucrativa venta de comida a domicilio.Rosmira dice tener marido en Cartagena, pero como ‘el negro’ se quedó, es madre soltera de una hija de 24 años y un hijo de 12. Llegó a España. Ahora ha realizado su sueño, volver a ser peluquera de la población afro y no da abasto. Y si usted pasa por Torre Vieja y necesita manicure, pedicure o blower a la una de la mañana, domingo o día de fiesta, allí está Rosmira para atenderla.Colombianos y colombianas son habitantes del mundo, hacen chistes y hablan como colombianos, comen empanadas y sueñan con volver, no necesariamente como el presidente Santos, pero como dice Don Ca, a tener una finquita con frutales y hortalizas frescas y con una vaquita que de leche.

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