Oro para Cali

Agosto 09, 2013 - 12:00 a.m. Por: Angela Cuevas de Dolmetsch

Danzas de luces, fuegos artificiales, música, bailes y alegría, así culminaron en Cali los juegos Mundiales. Un estadio repleto donde 35.000 caleños y caleñas que se esforzaron por hacer quedar bien a Cali cantaron el himno nacional y abuchearon dos veces a la mención del presidente Santos, no por las encuestas, o porque no apoyaran su reelección sino porque no le perdonan su prepotencia de señorito rolo del Chicó, al no aparecer en la inauguración y presentarse intempestivamente en el lanzamiento del festival de Salsa en el Teatro Municipal, mientras que el resto de la ciudad llenaba las instalaciones deportivas para presenciar a los mejores atletas del mundo en una gama de espectáculos nunca vistos. Si el Presidente estaba enfermo, por lo menos debería haber enviado a su Gabinete en pleno, a su esposa y a sus hijos a que lo representaran. Su no presencia condicionó la falta de cobertura de los medios de comunicación capitalinos, ¿o será un castigo por la falta de pauta? Si es así qué vergüenza. El semanario más leído del país ni siquiera se dignó mencionar los juegos. Que tristeza no ver en la carátula a nuestro Cali, yo por lo menos voy a cancelar mi suscripción y seguiré leyendo los periódicos locales, mejores que los de la capital. Para el lanzamiento de los Juegos Mundiales en el 2009, el presidente Uribe junto con Pascual Guerrero, representante de la delegación de Colombia que recibió la nominación de Cali le dieron la noticia al país de haber logrado la sede para el 2013. Los World Games tienen el apoyo del Comité Olímpico Internacional, su Presidente estuvo presente y los británicos nos distinguieron con la visita del bus de dos pisos. No es un evento pirata ni de segunda categoría. A diferencia de las Olimpiadas no es necesario construir villas olímpicas. La pesadilla de las sedes de los Juegos Olímpicos son las ciudadelas gigantes y deteriorados que tiene hoy en día Beijing. En los World Games los atletas utilizaron la infraestructura hotelera que la ciudad ya tenía.El mayor legado para Cali es la capacidad de los caleños de responder. 500.000 espectadores llenaron los escenarios deportivos generando un ingreso de 4500 millones de pesos. Los errores de los primeros días fueron resueltos y para la clausura no se quedó nadie con boleta afuera. Me consta, fui la última en entrar. 3500 voluntarios y voluntarias se prepararon desde octubre y fueron los mejores embajadores de Cali y Colombia para el mundo. Muchos de los visitantes volverán, a lo mejor por un romance o por la alegría y la simpatía. Adiós inseguridad, los taxistas devolvieron los objetos que los turistas dejaron olvidados en sus vehículos y hasta los celulares que algunos botaron los devolvieron. Sí necesitamos los 8000 policías, pues no es justo que después de las fiestas nos dejen nuevamente en manos del hampa. Cali se lució, ¿pero Colombia?

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