No satanizar la paz

Mayo 27, 2016 - 12:00 a.m. Por: Angela Cuevas de Dolmetsch

Los colombianos del Siglo XXI tenemos un deber histórico: ser los abanderados de la paz. El Siglo XX fue de las guerras. No solo las confrontaciones mundiales sino la de ejércitos rebeldes que se alzaron en armas en busca de cambios a veces necesarios, a veces obedeciendo a una marcada tendencia que nació con la revolución Bolchevique y que planteaba la dictadura del proletariado como forma de gobierno y un modelo económico que para muchos fue la nivelación de la pobreza y para otros la confiscación de la riqueza. Después de más de medio siglo de ensayos y errores, colapsó el modelo original en la Unión Soviética y el comunismo chino hizo su tránsito hacia el libre mercado pero sin democracia. En Latinoamérica solo quedó Cuba rezagada en cuanto a calidad de vida si esta se mide por el bienestar económico y no por la bondad de un nuevo ser humano. Ahora se percibe un chamboneo tardío de Venezuela en manos de líderes populistas cuyo fracaso ya se avecina.Colombia se quedó en la revolución y los ejércitos rebeldes atrincherados en las montañas y en la selva, donde los paramilitares herederos de las famosas Convivir que creo Álvaro Uribe para defender a los terratenientes paisas junto con el mejor ejército del mundo, los mantuvo por décadas sin lograr acabarlos. Los muertos, los desplazados, las viudas, las violadas, los niños reclutados se multiplicaron llegando a cifras astronómicas mientras que los actos terroristas, las bombas y los secuestros acorralaron a la población civil. Luego apareció Uribe como presidente redentor y bajo una política de tierra arrasada logró atajarlos, militarizó las vías, invitó a los combatientes a que se reinsertaran y calladamente hoy hay más de 60.000 desmovilizados, más de 30.000 que han hecho proceso de reinserción a través de la ACR (Agencia Colombiana de Reinserción) durante varios años bajo la batuta de Alejandro Éder.Tanto los combatientes como el país estamos cansados de la guerra. En Colombia egos malévolos como el del Procurador y Álvaro Uribe y su séquito, han tratado de satanizar la paz, mientras en el mundo la paz de Colombia es un hecho irreversible. Dice Arnaud Peral representante del Pnud que es necesario hablar de la inversión en la paz y no de su costo pues con o sin acuerdos hay brechas que cerrar para lograr los objetivos del 2030. Según la Agencia Colombiana de Reinserción, el sector privado genera más de 9.500 empleos formales favoreciendo a personas que hacen parte del proceso de reintegración demostrando su compromiso con la paz. Que no nos distraigan los problemas con el ELN pues en el camino hay también espinas y trampas que tendremos que vencer. Por eso el onceavo mandamiento es no satanizar la paz y no dejarnos embaucar por el discurso perverso de los enemigos de ésta.Sigue en Twitter @Atadol

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