Más rentable el turismo que la coca

Más rentable el turismo que la coca

Noviembre 27, 2015 - 12:00 a.m. Por: Angela Cuevas de Dolmetsch

Uno de los sitios más lindos de Colombia, Caño Cristales, el famoso río de los siete colores fue la finca del ‘Mono Jojoy’. Allí se deleitaba con sus esclavas sexuales, en los lagos y caños de agua cristalina, en medio de las exuberantes macarenias, sin que nadie perturbara su tranquilidad. Las Farc construyeron carreteras, pistas de aterrizaje, y puentes que nunca terminaron, era el corredor de la droga, habilitado, paradójicamente, por las negociaciones del Caguán. Los habitantes son colonos de todo el país, comunes los oji verdes de los santanderes, paisas, boyacenses y un indígena ermitaño, el último de los Tiniguas que habitaron esas zonas privilegiadas, desconocidas por la mayoría de los colombianos. Muchos fueron ‘raspachines’, otros cultivadores de coca, que cuando se utiliza para extraer cocaína es una maldición dejando un rastro de luto y pobreza; solo los que la exportan ganan plata, dice un habitante de La Macarena.La guerrilla se fue de la zona hace 16 años y poco a poco ha ido llegando el turismo, buscando la tierra prometida en las crónicas de Andrés Hurtado antes del recrudecimiento de la guerra. Con el turismo llegaron los auxilios de fomento, los préstamos blandos que han contribuido a convertir a La Macarena en un poblado interesante. Las casas multicolores de un solo piso, y la carretilla tirada por un caballo viejo que lleva las maletas hasta el hotel contrastan con la proliferación de motos y camionetas último modelo adecuadas para el turismo. Los hoteles básicos pero impecables con cocinas a la vista. No hay pordioseros en La Macarena y la población se ve próspera. En el Sena los jóvenes estudian turismo, hotelería, mercadeo, carreras afines al servicio al visitante.La visita a Caño Cristales es en carro, en lancha y a pie. Las carreteras construidas por la guerrilla permiten llegar hasta cerca de los caños donde proliferan la Macarenia clavigera, la planta acuática de exuberantes colores que se ha constituido en atracción turística mundialmente reconocida. Pero quizá el mayor placer es nadar en las aguas frescas y cristalinas de los lagos y cascadas de Caño Cristales y Caño Piedra, después de caminar varios kilómetros a pleno sol. En la tarde, la navegación por el río Guayabero es un regalo magnífico; cocodrilos y babillas, tortugas, delfines rosados, aves espectaculares como las chenchenas (Ophisticomus hoazin), dinosaurios vivientes, con sus alas rojizas y dedos rudimentarios que les sirven para nadar y trepar árboles. Micos y garzas también frecuentan sus orillas.Los macareños son llaneros y en la noche, se dan cita las arpas, los cuatros, y los cantores para celebrar con un parrandón, la vida semisalvaje de los Llanos y hasta los turistas bailan joropo de la mano de los niños.Todos participan de la bonanza y los más viejos saben que da más el turismo que la coca.

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